26 d’octubre 2008

Liderar y no esconderse


Parece que la economía se ha vuelto más emocional que nunca. Seguir las bolsas se ha convertido en un ejercicio de paranoia. Conversar con empresarios es imposible sin constatar un océano de incertidumbres. Los funcionarios se sienten seguros cómo sintiendo que a fuera llueve, y algunos trabajadores de grandes corporaciones se sienten abrigados en su dimensión (aunque menos). Pero dado que no todos podemos ser por suerte funcionarios habrá que levantar otra vez circuitos de esa economía que pide tanto dinero como confianza. Habrá que arrisgar y tomar decisiones en un tiempo de pocas certezas. Es un momento de liderazgos sólidos, y más que de liderazgos heroicos, es tiempo de líderes que sepan conjugar resilencia, regates cortos en negociación junto con visión e innovación. La crisis agranda la necesidad de liderazgos que sepan combinar pues capacidad de decisión y, un magnetismo que lleve a la gente al compromiso. No es hora de frivolidades, ni de tonterías, es un momento para tomarse en serio el futuro, porqué ahora sí que definitivamente el futuro no es lo que era. Hay muchos directivos que en estos momentos se crecerán y se ganarán el respeto, otros simplemente asomarán su semblante más pusilánime. Cada uno de nosotros debemos interrogarnos sobre el papel que debemos jugar, sin escondernos.

Y si recuperaramos las memorias de Wiston Churchill?