14 d’abril 2009

¿Una universidad en cada pueblo?


Bienvenido sea el debate que abre El País sobre el modelo universitario español con el sugerente título de “¿Una Universidad en cada pueblo?”



Es un debate necesario puesto que en España se optó por un modelo territorial de universidad, dónde cualquier ciudad que se precie considera que es una ciudad incompleta sin su propia universidad. Viví personalmente este debate en los años noventa en mi ciudad, Terrassa, dónde por dimensión de ciudad y de alumnado universitario existente era perfectamente posible crear una universidad local, por fortuna, se optó por mantener campus vinculados a la UPC y otras universidades, en vez de crear una Universidad de Terrassa, que hubiera satisfecho durante unos años el ego colectivo pero que difícilmente hubiera escapado, por masa crítica, posicionamiento y base de talento, de una cierta espiral de mediocridad. En el fondo era un debate tipo cola de león o cabeza de ratón.

Los datos que da el artículo citado son claros: “Teniendo en cuenta que en España hay 47 universidades públicas presenciales con 117 campus, a las que hay que sumar 23 universidades privadas con 48 campus, pueden hacer ustedes mismos la prueba de dividir todo eso entre las 50 provincias españolas y las dos ciudades autónomas. El resultado que puede dar a primera vista es que hay demasiadas facultades, y por eso, en un contexto de descenso demográfico, algunas se quedan, casi literalmente, sin alumnos”.

¿Qué ha aportado este modelo local de universidades?

Los defensores del modelo destacan que ha ayudado a fijar talento en el territorio, que ha generado dinámicas de capitalidad en entornos de periferia y que ha servido para revitalizar no pocos centros urbanos (física y funcionalmente). Además los resultados en términos de publicaciones científicas ha mejorado mucho.
Los detractores del modelo insisten en que el modelo partía de una masa crítica de talento insuficiente, que se ha diseminado recursos que solamente conducen a posiciones de mediocridad y que las lógicas de endogamia y provincianismo son excesivas. El modelo incide todavía más en la sangrante falta de movilidad estudiantil (para ser luego profesional) de España. El modelo consagra la universidad como un servicio de proximidad que no consigue valorizar su conocimiento y que, por tanto, ofrece discretos resultados como palanca de desarrollo económico.
El reto del modelo está en la diferenciación entre universidades. Y el reto es supino cuando lo que ha movido el modelo hasta hoy no es la diferenciación sino el mimetismo. Acostumbrar a que lógicas basadas en el mimetismo se transformen en lógicas de diferenciación con la actual gobernanza de las universidades es muy difícil. Hará falta mucho liderazgo. ¿Por qué? Pues simplemente porque hay que tomar decisiones dolorosas que suponen terminar con la cultura del café para todos (internamente en cada universidad y como sistema). Porque no todas las universidades pueden ser excelentes en todo, docencia, investigación y valorización y en todas las áreas del saber. Porque implica entender que el modelo de Bolonia basará su diferenciación básicamente en máster de calidad, con capacidad de atracción, con estímulo de movilidad, con prestigio para la diferenciación. La diferenciación es fruto de la calidad contrastada por algo a lo que este modelo teme, puesto que la diferenciación también se contrasta en el mercado. Para algunas el mercado será local, para otras provincial, para algunas será estatal y para pocas realmente internacional. ¿Es posible la diferenciación en mercados locales o provinciales? ¿Tiene sentido?

Se huye de los rankings diciendo que las varas de medir están equivocadas, pero en el fondo se huye de las varas de medir, especialmente si nos dan una imagen en un espejo global en el que no nos gustamos y nos pone en cuestión el propio modelo. Una vez más, la tentación proteccionista, es el peor de los caminos, el que nos aboca a mercados cerrados, locales, provinciales o estatales.


Hace tiempo que vengo diciendo que habrá tres tipos de universidad en España con distintos ámbitos de proyección http://www.xaviermarcet.com/2008/03/2015-tres-tipos-de-universidad.html, el modelo necesariamente se clarificará y uno de los factores que puede ayudar a clarificarlo y orientarlo a mejores resultados es hablar del propio modelo sin tabús. Bienvenido sea el debate.


(La imagen es de Holbein)


2 comentaris:

14 d’abril, 2009 07:55
Miquel Duran ha dit...

Xavier,
com a membre d'una Universitat "de poble", he de dir que l'article fa una anàlisi força encertada, encara que no proposa gaire res de nou. Al menys aquesta vegada El País ho fa millor que la setmana passada amb un article mediocre: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Universidad/tiene/profesores/sobra/mal/repartidos/elpepisoc/20090408elpepisoc_2/Tes

A Catalunya hem avançat: la proposa d'Universitat de Catalunya és atractiva. Però la governança del sistema actual farà complicada una evolució racional. Es tracta, tal i com diu l'article, d'un tema també emocional.

Gràcies per les teves entrades!

16 d’abril, 2009 09:16
Eulàlia Dalmau ha dit...

Som un pais, i ara parlo de Catalunya on a cada poble i a cada replà de l'escala hi ha més d'una associació. No parlem doncs del model universitari on sempre s'ha volgut ser "tècnic en tot" "especialista en res". El mateix crec que ens està passant i això ens passarà factura també tard o d'hora en la "recerca". Aquesta paraula que tothom utilitza i que ara tothom vol ser "excel.lent". Em moc pel camp sanitari i ara cada hospital ja sigui bàsic, de referència, de comarques o d'alta tecnolgia vol tenir un parc cientific, vol que els seus metges amb una edat superior als 40 anys facin la "tesi", publiquin i facin "spin off". Probablement és la llei del pèndol i cal fer molt encara que sigui ineficient per després que el "mercat" trii els projectes més bons. Crec que comença a ser hora que incorporem el "cost d'oportunitat" i que el mercat, paraula malauradament ara desprestigiada trii.