24 de maig 2009

Incentivos, presiones, capacidades


La idea de vincular el sistema de incentivos, presiones y capacidades se la escuché a Joan Martí cuando estábamos haciendo el plan estratégico de ACC1Ó. (La verdad es que aprender de los clientes es fantástico y pone en evidencia el enorme reto que supone aportarles valor). Para el desarrollo del desempeño y para los procesos de cambio, tanto colectivos como individuales, esta tripleta de conceptos resulta enormemente sugerente. Las capacidades son la base de nuestro rendimiento, de la competitividad personal o colectiva que podemos desarrollar, pero los resultados tienen mucho que ver con encontrar un sistema de incentivos y presiones equilibrado y sostenible. Dicho de otro modo, sin capacidad es difícil obtener resultados pero la capacidad, por sí sola, no presupone resultados.
El sistema de incentivos va normalmente vinculado a desempeño y en contra de lo que pueda parecer no todos los incentivos son económicos (hay formas de reconocimiento profesional tanto o más efectivas que el dinero). El sistema de presiones es la capacidad de determinar exigencias, lógicas, ritmos, relaciones y prioridades en una organización. Los incentivos y las presiones forman una parte esencial de la cultura corporativa de una organización. Si el nivel de exigencia y el de compensación no son adecuados los resultados son poco sostenibles o simplemente poco significativos.
El sistema público tiende a resaltar el sistema de incentivos sobre el sistema de presiones. Los incentivos se basan más, en la seguridad de que hagas lo que hagas nadie te echará y de que sea el que sea el resultado que dé tu organización nadie la cerrará, que en una carrera profesional basada en el mérito. Los incentivos se basan en seguridad y en la disminución de horas de trabajo , configurando lógicas que muy a menudo repercuten negativamente en la aportación de valor social o de atención al cliente. El riesgo de que la mirada interior se imponga a la orientación a valor, a usuario o cliente es muy alta. La presión es muy baja comparada con sectores privados en los que la lógica de los resultados es la única que garantiza la continuidad del trabajo y en la que los resultados excelentes pueden conllevar retribuciones extraordinarias. La importancia de equilibrar los sistemas ha quedado evidente en la reciente crisis financiera, dónde una excesiva orientación a incentivos a corto plazo ha hecho quebrar el sistema, puesto que los beneficios a corto no se compadecían con la bondad y sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo. Si alguien cree que el sistema de incentivos y presiones privado es perfecto y el público, un desastre, cae en una generalización simplista y conoce poco al sector privado. Por el contrario, si alguien considera que en el sector privado hay más flexibilidad para compensar y personalizar el sistema de incentivos y presiones creo que está lo cierto. El sector privado siempre es más claro, las empresas que no dan resultados cierran a la corta o la larga, mientras que el sector público sostiene gran cantidad de personas y organizaciones que no aportan nada o aportan poco. Este criterio de utilidad no es ajeno a los distintos sistemas de incentivos y presiones que operan en ellos.
A medida que las organizaciones son más densas en conocimiento el sistema de presiones e incentivos es más sofisticado y basado en proyectos. A más conocimiento más nos alejamos del sistema de presión e incentivos propio del taylorismo para buscar formas más individualizadas de encaje de las personas en las organizaciones. A más talento, más necesidad de formular sistemas personalizados de incentivos y presiones que sean sostenibles con dinámicas organizacionales coherentes.


(La imagen es de Caravaggio)

1 comentari:

26 de maig, 2009 22:33
Mario ha dit...

"El dentista", maravillosa obra de Caravaggio, aún cuando muchos expertos han dudado de su autenticidad. Muy del estilo de la obra del período de Malta, un aporte caravaggista a las imágenes populares renacentistas, que jalonan el camino de la lenta autonomía de lo humano respecto de lo divino y preanuncian la eclosión moderna. Excelente elección.
La discusión que planteas respecto de los incentivos y las presiones en la gestión pública es impecable. Ahora bien, frente a los excesos de los estímulos cuando el objetivo es el cumplimiento de metas en una empresa privada, qué le queda como alternativa a la reacción corporativa de parte de la agencia pública?, el "incentivo moral?". Cada vez estoy más tentado por la posiciones que exigen más sociedad, más sociedad civil que controle y exija que se genere valor desde el sector público.
Mario Greco