21 de juny 2009

El esfuerzo como relato


Vivimos tiempos difíciles y eso encaja poco con nuestra inercia de generaciones acomodadas. Nos cuesta construir, otra vez, desde el esfuerzo, desde la tenacidad, volver a arriesgar. De golpe, regresamos a nuestros esfuerzos primeros, o a los de nuestras generaciones pasadas. El esfuerzo es otra vez hilo conductor de nuestro relato y eso supone una criba natural brutal entre gente que ya daba por descontado que su relato sería para siempre el de un éxito cómodo. Si de esta crisis recuperamos el valor del esfuerzo, si definimos una mayor capacidad social de riesgo para innovar, de tolerancia al fracaso, de reconocimiento profundo que a los que construyen y crean y de desprecio profundo a los que solamente saben destruir y criticar, estaremos preparados para vivir un relato potente, nuevo, ambicioso. La alternativa es un relato de decadencia y de queja infinita. Y a mí no me gustan los que tienen la queja como relato.


(La imagen es de Vermeer, otra vez)

1 comentari:

23 de juny, 2009 09:44
Anna Zuñiga-Ruiz ha dit...

Xavier, estoy muy de acuerdo contigo el esfuerzo tiene que volver a ser eje central tanto en el ámbito empresarial como en el ámbito de la enseñanza.
Así mismo, sería muy beneficioso que a raíz de esta crisis nos quedara bien claro el concepto de deuda. A parte de las virtudes que tiene la deuda como herramienta económica y financiera para generar crecimiento, que no voy a entrar a discutir, también convendría recordar la otra dimensión de la deuda. Es la que el dicho en catalán reconoce cuando menciona la importancia de “no estirar més el braç que la maniga”, esto es “no estirar más el brazo que la manga”. Sobre este aspecto, ya de antiguo tenemos cuentos y fábulas que lo recuerdan, tal y como nos muestra el libro de Margaret Atwood titulado “Payback: Debt and the Shadow Side of Wealth” (Publicado en Octubre 2008) en el cual explora la dimensión cultural, social i económica de la deuda y su relación con el concepto de equidad, éste último íntimamente vinculado al concepto de esfuerzo puesto si se pierde el sentimiento de responsabilidad personal y social en relación a nuestros actos difícilmente se puede conservar el equilibrio necesario.