25 de juliol 2009

administración y cementerios de elefantes


El término “cementerio de elefantes” aparece más temprano que tarde cuando se habla de grandes organizaciones. No se trata de una patología exclusiva de las administraciones públicas, hay grandes empresas que se parecen increíblemente a los peores tópicos de organizaciones muy burocratizadas. Pero es cierto que en las administraciones públicas existe una cierta tendencia en ocupar en funciones innecesarias a determinadas personas. Es habitual encontrar gente que, a menudo, después de ocupar responsabilidades, pasan a tener funciones difusas, encajes difíciles de explicar en los organigramas, objetivos etéreos o simplemente despacho dónde no molestar leyendo el periódico. Y es que hay una ortodoxia que se reproduce invariablemente desde siempre: en la administración pública no se despide a nadie. El presupuesto público lo aguanta todo, igual que el presupuesto de grandes empresas esconde, a veces, todo tipo de ineficiencias mientras los resultados son positivos. La denominación “cementerio de elefantes” es cruel, pero inexacta. Los elefantes se dirigen a su última morada al final de su vida, pero hay muchos cementerios de elefantes de gente que tiene todavía mucha vida profesional por delante.
La tipología es bien diversa. A veces se trata de buenos profesionales arrinconados por desconfianza política (lo inexplicable es por qué si son buenos profesionales no se van y aceptan esta humillación?????), en otros casos son gente que ha crecido en un sistema que no es precisamente meritocrático y que pasan a inflaccionar innecesariamente los equipos de dirección. Algunas veces, incluso logran que se creen departamentos enteros que no son necesarios pero que justifican el mantener determinadas personas en las instituciones. El factor político no es menor pero no es único. Otros son gente sin ningún ánimo profesional, que simplemente entiende el valor que la organización les debe aportar pero nunca se preguntan qué deben hacer ellos para aportar valor a su organización.
Perdonad mi ingenuidad. ¿Por qué motivo gente que ha tenido una carrera profesional seria en una empresa privada se queda sin trabajo si hay un cambio en el mercado y por qué gente que no ha sido precisamente seria puede ocupar indefinidamente un cargo profesional o de dirección en la administración a cargo del presupuesto de todos? Esta ortodoxia de que en la administración pública no se despida a nadie es profundamente nociva, especialmente para la propia administración. Se ahuyenta talento, se desmotiva a los profesionales implicados, se impiden sistemas de carrera profesional basados en la meritocracia. Cuando las propias administraciones pregonan a favor del cambio, de la innovación, del emprendimiento, del talento, nadie se siente terriblemente contradictorio cuando alimenta estos cementerios de elefantes???? Nadie tiene el valor de tomar las decisiones obvias?
Y las personas que tienen este destino, no sienten ningún estímulo para aprender y volver a ser profesionales que aportan valor, no se sienten empujados a construir su propio futuro en vez de refugiarse en el futuro que les depara una ley y una práctica más que obsoletas. Estoy convencido que no todos tienen vocación de parásito. Las mismas reglas que los protegen, los hunden en una comodidad y seguridad muy poco prestigiosa. Y los que se sientan perseguidos o agraviados que se vayan y demuestren a los demás que estaban en un error pero que no se pasen la vida quejandose y amparados por el presupuesto público. La queja infinita no les sacará de nada, solamente les proporcionará una excusa permanente para no tomar decisiones de cambio.
La administración pública está llena de buenos profesionales, de gente responsable que lo da todo, y que se desesperan ante estas situaciones. Tengo ocasión de comprobarlo muy a menudo. Son la gente que aguanta a las organizaciones públicas y que siente el peso de estas disfunciones amargamente. Los buenos profesionales públicos no merecen esto. Estamos en el siglo XXI no en el XIX.


(La imagen es de B. Van Bassen)

7 comentaris:

26 de juliol, 2009 10:22
Anna ha dit...

Un fiel reflejo de la realidad (triste, pero evidente) en muchas administraciones públicas. Sin embargo, no hay que olvidar que hay otro tipo de inquilino en los cementerios de elefantes de las AAPP: funcionarios excelentes y buenos profesionales, arrinconados por no comulgar con un determinado proyecto político o con las directrices de algún cargo de libre designación que ni respeta ni entiende el concepto de independencia técnica de los trabajadores de la administración pública. Y entonces, ¿qué hacemos? No creo que deba tirar por la borda su carrera profesional, ni su experiencia ni valía, sólo porque alguien aterrizó en la organización con parámetros y ópticas erróneas y típicas del mejor cacique.

En estos casos el que pone en cuestión un sistema basado en la meritocracia es quien provoca estas situaciones, quien lleva forzadamente a un buen profesional al cementerio de elefantes. ¿Cómo va a abolir ese biotopo alguien que lo alimenta e incluso lo necesita? Y para quien sufre las consecuencias, la salida tampoco no es tan fácil: hay que recordar cómo estan los tiempos y que los funcionarios no tienen derecho a ningún subsidio si la aventura externa no cuaja.

Quizás, para que al menos este segmento de profesionales no sufra la deshonra de un cementerio de elefantes, deberíamos pensar en fórmulas para garantizar la independencia de la administración pública. Después, podremos explorar vías y soluciones para los que aún quedan dentro, los que de verdad se benefician de prejubilaciones de oro a cargo del erario público.

26 de juliol, 2009 11:04
xmarcet ha dit...

Gràcies Anna pel teu comentari. és evident que cada situació és diferent i que hi ha casos incomprensibles, injustos. Em sembla que el camí de professionalització que proposes hauria de ser una lògica assumida, en tot el que comporta. Gràcies per seguir el blog.

26 de juliol, 2009 18:15
Antonio Arias ha dit...

Con frecuencia, los cementerios de elefantes administrativos son lugares para pasar sus últimos días los paquidermos funcionariales. Los gerentes públicos los promueven con los empleados de menor rendimiento, creando, como bien dices, verdaderos departamentos innecesarios o "reforzando" con su presencia otros, como la auditoría interna o estudios de calidad, más inofensivos.

¿Porqué? En materia de Instituciones Públicas rige una ley, que formularé provisionalmente en estos términos: “llévate bien con los que encuentres en la subida, porque los tropezarás en la bajada”.

Esto plantea un problema con las generaciones jóvenes, tan bien preparadas, que no logran explicarse las razones para cortar su promoción.

27 de juliol, 2009 15:32
MarcG ha dit...

Hace tiempo que reflexiono sobre este tema y he llegado a la conclusión que solución 'menos mala' es la situación actual.

De entrada insistir en lo que comentas al principio del post, esta situación no es exclusiva de las administraciones públicas, es propia de grandes organizaciones.

Por otro lado (y eso lo he comprobado empíricamente) en la administración pública hay grandes profesionales, gente muy válida, con mucho talento.

¿Tenemos datos que nos indiquen hasta qué punto este 'cementerio de elefantes' es muy 'utilizado'?

Quizá estemos hablando de porcentualmente una minoría...

Una minoría a erradicar, eso no lo pongo en duda, pero quizá estemos magnificandolo...

28 de juliol, 2009 13:35
Iago ha dit...

Gracias Xavier por poner una vez más negro sobre blanco lo que cada vez es más y más evidente en mi cabeza. Mi experiencia en la administración local así lo refrenda.

Dicen que uno, en su lectura, tiende a buscar reflejadas sus propias opiniones, para ratificarse en las mismas. No sé si es cierto, pero me ha gustado saber que terceras voces autorizadas comulgan conmigo en este diagnóstico.

Sólo hago dos comentarios. Cada vez son más los que tristemente buscan hundirse en la comodidad del sistema como inicio del camino profesional, lo que, en segundo lugar y unido al cementerio de elefantes, profundiza en la desmotivación de los profesionales, ralentiza el sistema y ahuyenta el talento, propio y ajeno.

La administración cuenta con buenos profesionales frenados por los parásitos presentes en toda la jerarquía vertical.

Mi decisión del cambio está tomada. Busco empleo. Gracias por la experiencia del postgrado y saludos desde el Ayuntamiento de Vigo.

30 de juliol, 2009 13:00
Ramon.M.S. ha dit...

Marc....Esto es lo que pasa que nos contentamos con la "solucion menos mala"
Anna...totalmente de acuerdo, hay personas validas "no politicamente correctas" o con visión de futuro, con cierto riesgo, que estan alli arrinconadas.
Xavier...la profesionalizacion-eficacia-resposabilidad va de la mano de la meritocracia, debe haber un sueldo varible o mas tiempo de formacion o de ocio con el cual se premie a la meritocracia.
Se neceista mas gente que hable claro.
saludos.

30 de juliol, 2009 13:04
Anònim ha dit...

Este enfoque,paralelo sobre la innovacion, el riesgo..puede ser interesante releer...porque las empresas publicas deben tener "ese punto" de empresas privadas, para darles un sentido de eficiencia-innovacion-creatividad... //elnegociopropio.blogspot.com/2008/05/como-cambiar-el-mundo-segn-creador-de.html