03 de setembre 2009

A los que tuvieron éxito


Hay gente que tiene la vida marcada por un éxito. Hizo algo notable y se gano el reconocimiento colectivo. Este éxito le alentó profesionalmente y toda su vida posterior consistió en reeditar repetidamente el éxito que, una vez, tuvo. A algunos les fue bien y se consolidaron como top managers en no importa qué sector, tenían gran fundamento, pero otros, notaron como poco a poco el brillo de la seducción de sus propuestas menguaba. Al principio, imperceptiblemente, porqué sus pasado prestigio lo disimulaba todo, pero su estrella, de tanto querer resucitarla, se apaga más hirientemente e inexorable. Efectivamente algunos tuvieron éxito y creyeron que podían enseñar. Es probable que la realidad cambiante no aceptara aquellas sus recetas que en otros lares y otras gentes fueron tan celebradas. Para algunos de ellos, el mundo de la empresa o de la política ya no es lo que era y se refugian en el pasado desde dónde se repiten ensimismadamente sus recetas de siempre. Otros en cambio tuvieron éxito y fueron conscientes que lo único que podía mantenerlos como referencia profesional era la humildad y el esfuerzo de volver a aprender, de aprender siempre, incluso hasta llegar a cuestionar las bases de sus éxitos.
En el mundo de la gestión empresarial, enseñar es un deporte individual arriesgado, compartir es un deporte de equipo, aprender es deporte de mantenimiento, saludable, para toda la vida.
Escribo esto después de recibir un fuerte impacto. Un buen amigo, gestor de gran éxito en otros tiempos y al que siempre he respetado, me dice que se encierra en casa porqué las empresas ya no quieren saber nada de estrategia. Le queda poco para jubilarse, vive de los ahorros. Le diría que si se ilusiona en volver a aprender volverá a poner en valor su brillante trayectoria, pero no le veo con fuerzas, se ha enfadado con el mundo. Para mí, es una lección difícil de olvidar. No consigo apartar de mí el tono de su voz de derrota. Es una lección triste, pero una lección importante.


(La imagen es de Andrea del Castagno)

5 comentaris:

03 de setembre, 2009 15:46
Antonio Arias ha dit...

También hay una cualidad que debemos aprender a partir de los 50 años. Hay que dejar que los jóvenes nos sobrepasen. Cada vez tiene menos importancia la madurez o la sabiduría. Ahora tiran "las herramientas".

Hay un valor que debemos mantener siempre y es la humildad. Saber que tu enemigo, en un cambio organizacional, puede ser tu jefe o que puedes tener que hacer tareas ingratas, muy por debajo de tus cualificaciones. Yo practico eso de "llévate bien con los que te encuentras en la subida, porque los encontrarás en la bajada".

Saludos desde Asturias, Xavier.

03 de setembre, 2009 16:07
xmarcet ha dit...

Gracias Antonio, recuerdo bien que me habías dicho esta expresión en alguno de nuestros encuentros sobre el subir y el bajar (hay que lo hace elegantemente y hay quin chirría para subir y para bajar). Un lujo tener tus comentarios. Xavier

04 de setembre, 2009 14:55
Rubén Jericó ha dit...

Aportaré la visión del "joven" al post y al comentario:

Como en todos los campos, hay personas con el motor interno a toda velocidad y personas que se dejan impulsar. Si las segundas tienen capacidad proyectiva y analítica, es muy buena combinación. En esto, no creo que importe la edad, conocemos personas con 60 años y un brillo en los ojos inperecedero... y jóvenes de mirada gris.

Creo que las colaboraciones entre diferentes generaciones, de tú a tú y sin tapujos, fructtifican en la reinvención o readaptación de los conceptos ya creados. Encontrar la manera, surge de esta simbiosis.

También apuesto por la necesaridad de romper los estereotipos y aplicar metología a y en estas reuniones si se encuentran dentro de un plano corporativo. Fijar reuniones periódicas breves pero intensas y con continuidad en espacios online, puede ser muy productivo.

Gracias a vuestras palabras, he recordado el caso de Bassat al visitar por primera vez a Ogilvy con el objetivo de fundar Bassat-Ogilvy, éste último le preguntó si se rodeaba de gente mejor o peor que él mismo. Ogilvy, ante la segunda respuesta, le pidió que regresara cuando la respuesta fuera que se rodaba de personas con mayor talento o pontencial que él mismo.

Gracias!

08 de setembre, 2009 13:05
Jesus M ha dit...

¡Como aprendemos de tus reflexiones, gràcies, Xavier!

25 de setembre, 2009 20:34
Anònim ha dit...

Hay inversores, de los cuales tambien se puede aprender, no todo es especulacion pura y dura.
http://www.youtube.com/watch?v=8ZYeCMY-j0Y&feature=related
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