17 de gener 2010

Prisas e innovación


La innovación es la solución de consenso para la competitividad, pero desarrollar la innovación en una empresa no es algo que se improvise. Una cosa es haber hecho un proyecto de innovación para aprovechar alguna ayuda pública (probando algo en la periferia del negocio por si suena la flauta o para hacer un pequeño negocio gracias a las desgravaciones o los gastos imputados) y otra cosa muy distinta es que la innovación ayude a una empresa a sacarla del atolladero y se centre en su core business. Para que la innovación genere competitividad debe impregnar al conjunto de la empresa ( y no solamente a su departamento de I+D) y debe contemplar que los resultados de innovación suelen venir de un promedio de éxitos y fracasos. Intentar innovar y no fallar es, casi con toda seguridad, focalizar la innovación en la mejora continua y aparcar la innovación disruptiva. Es difícil crear nuevas categorías de negocio (tecnologías nuevas, nuevos modelos de negocio o formas más eficientes de relación con los clientes) sin un “funnel” de innovación dónde convivan proyectos que avanzan y otros que se encallan, proyectos de pequeña mejora con enfoques revolucionarios, dónde se alternen éxitos y fracasos. Este proceso necesita aprendizaje colectivo, y por tanto tiempo, necesita adecuar la cultura corporativa. No se improvisa una cultura que invite a pensar para ir más allá de los tópicos que todos saben y arriesgue nuevas respuestas. Algunas empresas quieren ahora resultados de innovación a corto plazo porqué su voluntad es sobrevivir y resistir una crisis que requiere urgencias. La respuesta de la innovación significativa, rentable, no es tan rápida como algunos quisieran. Transformar o combinar nuevos conocimientos para generar propuestas de negocio solamente es algo fácil para quienes no lo han probado.
La innovación no es algo al margen de la estrategia y del día a día de la empresa. Al contrario, debe ser pura estrategia. Y si hay que acelerar el "time to market", se debe intentar acelerar los procesos de innovación y hacerlos eficientes. La innovación debe responder en tiempos y en rentabilidad a las inversiones que se destinan a ella, sin duda, y a la agenda de la empresa.
Pero no hay que olvidar que la innovación no es una decisión que ahorra un proceso, es un proceso que culmina en una decisión.


(el detalle es de Jacopo da Barbari)

1 comentari:

09 de febrer, 2010 08:46
rlfox ha dit...

“Si tus prisas por ser adalid de lo postremo te dejan al descubierto, no es culpa de tu nueva, brillante e incomparable técnica garantizada, más bien no elegiste la marcha ajustada, pues cada momento, exige de la mesura correspondiente, sin que ello cercene tu animo ante ninguna nueva posibilidad”
TJW Tronken