21 d’abril 2010

Algún día volveremos a escribir cartas


Algún día volveremos a escribir cartas de puño y letra. No porqué lo necesitemos, si no por gusto, porqué sabremos que nuestro receptor apreciará el tiempo que hemos invertido en ellas. Quizás nunca conseguiremos reproducir la emoción que producían las cartas que viajaban por los mares y llegaban semanas o meses después a su destinatario. Abrirlas era un placer o un dolor casi físico. Volveremos a las cartas porqué lo consideraremos una forma artesanal y tangible de trasmitir mensajes especiales. Cartas de sello y cartero. Será una comunicación distinta, especial. La comunicación ordinaria será por la maravilla mecanizada del correo electrónico (que también pueden incorporar mucha emotividad), pero las cartas escritas a mano tendrán otro significado, llevarán nuestro tiempo incorporado en nuestra caligrafía. Y dedicar tiempo a alguien es la forma más alta de respeto y aprecio.
(el detalle es del gran Vermeer)

7 comentaris:

21 d’abril, 2010 22:07
Anna ha dit...

Dejarnos traicionar amigablemente por la caligrafía, el gramaje y las palabras... ¡Ojalá se cumpla tu augurio, Xavier! Un post delicado que me ha emocionado leer.

22 d’abril, 2010 00:07
Antonio Arias ha dit...

Si escribir era un lento placer, jugar por correspondencia al ajedrez era sublime. En un torneo postal de ajedrez, contra una docena de aficionados de todos el mundo: australianos, rusos, brasileños .... Todos los días alguna jugada para disfrutar de su análisis con un té. En fin, un recuerdo del neolítico que me ha venido a la memoria, ahora que un programa de 20 euros gana al campeón del mundo.

22 d’abril, 2010 12:50
Miguel ha dit...

Lo tenemos mal, pero si es posible yo me apunto. El tsunami de la frenética actividad en la mayoría de los ámbitos de la vida, ha incorporado en el inconsciente de las personas conceptos como: lo que requiere mucho tiempo no interesa. La comunicación humana de calidad es una de esas cosas. Si hablamos además de caligrafía, es que algo la mayoría de la población ignora, al mismo nivel que la “prueba del nueve” en las multiplicaciones hechas sin calculadora. La gente no tiene tiempo de que los demás empleen tiempo el ellos.

22 d’abril, 2010 13:27
Anònim ha dit...

las escribiremos a mano y las enviaremos electrónicamente.

Me encantó esa reflexión.

23 d’abril, 2010 00:59
Begoña ha dit...

Bellísimo mensaje.

La caligrafía es todo un arte que, unido al tiempo dedicado a convertir los pensamientos y sentimientos en palabras plasmadas en un papel, con nuestro pulso, trazo, estilo y nervio personal e intransferible, determinan el universo de nuestro lenguaje interior.

Me ha emocionado mucho.

25 d’abril, 2010 21:25
Luciana Forte ha dit...

Trazos legibles….algunos no tanto. Papeles perfumados…otros amarillos por el tiempo. Mi historia como la de tantos otros inmigrantes tiene que ver con cartas que tienen más de 150 años. Cartas cargadas de sueños, de añoranza, de esperanza y de recuerdos. De noticias provenientes de una tierra muy lejana, con fotografías de personas desconocidas, pero que son parte de tu sangre…a quienes no conoces pero llegas a querer inmensamente, aunque sepas que jamás los verás o conocerás personalmente.
Mi bisabuela Rosario viajó con su baúl a la Argentina a los 15 años y jamás regresó a su pueblo. Nunca volvió a ver ni a sus padres, ni a sus hermanos. Dejó su tierra con la esperanza de progresar. Formo su familia, se casó, tuvo hijos y llegó a conocer a sus nietos. Rosario, sin contar a nadie, seguía escribiéndole cartas a su familia en España. Enviaba fotos de comuniones, bautizos, bodas….toda una vida contada en palabras plasmadas en un papel e imágenes en blanco y negro. A veces siento la curiosidad de preguntarle qué se siente dejar todo y emprender un viaje en barco de meses, con un gran baúl que en Argentina seguimos conservando con emoción.
Cuando llegué a España sentí que estaba repitiendo una historia, pero a la inversa. Tres generaciones más tarde logré conocer su casa, sus cosas, los que hoy son sus sobrinos…abuelos de ochenta y pico años que me recibieron con tanta emoción, como si fuese Rosario en persona la que hubiese regresado.
Hoy soy el legado de una familia que sigue en Argentina, soy la voz que le cuenta a mi abuela cómo es la casa de su madre, como son sus primos, como es esta familia que Rosario dejó hace más de 150 años.
Sin esas cartas, sin esas fotos que aquí encontraron….hoy yo no estaría en España contándoles esto. Gracias a esas palabras de Rosario, que escribía del otro lado del Atlántico nuestra familia de española nos encontró y nos permitió conocernos, ver esas fotos, escuchar voces, escuchar historias, y reencontrarme con parte de mi sangre.
Hoy escribo en tu blog Xavier…porque creo que esas cartas son parte de mi historia, me dicen quién soy y de donde vengo. Y a pesar de que no puedo preguntarle a mi bisabuela Rosario todo que me gustaría…ella me dejó pistas para descubrirlo sola y hacer mi camino….Pistas legibles…algunas no tanto….amarillas por el paso del tiempo.

25 d’abril, 2010 22:33
xmarcet ha dit...

Luciana, gracias por este precioso relato, en mi familia también hay trazos de cartas argentinas que destilaban vida en cada palabra, me ha encantado, Xavier