15 d’agost 2010

Innovación no es creatividad


Había expresado en varias ocasiones que la innovación tiene más que ver con la disciplina que con la creatividad, pero nunca había encontrado esta idea formulada con tanta rotundidad como lo hace Vijay Govidarajan en su libro The other side of innovation (2010). Dice este profesor de la Tuck School of Business at Dartmouth (y al que llego gracias a A. Mazaira):
"Through innovation, business organizations can change the world. There is just one little problem. Business organizations are not built for innovation; they are built for efficiency."
“In fact, we point out, organizations today are only modestly more prepared for the challenges of innovation than they were fifty years ago. While most companies have plenty of creativity and plenty of technology, they lack the managerial skills to convert ideas into reality.
We liken innovation to an ascent of Mount Rainier. Most climbers focus their energy and enthusiasm on attaining the summit, leaving very few resources for the less glamorous and more dangerous part of the expedition—the descent. Similarly, companies devote their energies only to reaching the innovation summit—that is, identifying, developing, and committing to a brilliant idea. "Getting to the summit can seem like the fulfillment of a dream, but it is not enough. After the summit comes the other side of innovation—the challenges beyond the idea. Execution. Like Rainier, it is the other side of the adventure that is actually more difficult." In short: There is too much emphasis on ideas, not nearly enough on execution.””

Efectivamente, lo que define el éxito de la innovación es la capacidad de llevar las ideas a la práctica, no simplemente el hecho de tener ideas. Siempre me ha impresionado la historia del Ipod. Cómo Apple fue capaz de aceptar una propuesta que le vino de un ingeniero de fuera, Tony Fadell, que había fracasado en su intento de vender la idea a Philips y a Real Networks, y cómo entre mayo y noviembre de 2001 desarrollan y llevan al mercado la primera generación de Ipod. El papel de Steve Jobs, CEO de Apple, en este proceso fue crucial y su nivel de involucración altísimo. No les ha ido mal. Lo que me impresiona no es que Philips lo rechazara (aunque debe ser de los falsos negativos que más le duelen). Philips es una compañía innovadora y lo que le pasó puede pasar en las mejores casas. Lo que me impresiona es la capacidad de desarrollo de Apple en la nueva idea, no tanto la idea en sí misma a pesar del enorme merito que tiene el concebirla.
A veces pienso en alguna gran compañía española y creo que, en 2001, en seis meses aún no habrían recibido a Fadell para que les explicara su idea. Ahora las cosas han empezado a cambiar discretamente.
Como dice Govidarajan, la innovación tiene mucho más que ver con el cambio profundo que con la creatividad.


(La imagen es de Benozzo Gozzoli).

3 comentaris:

18 d’agost, 2010 17:32
Pere Losantos ha dit...

Xavier, pels que disfrutem tant de la innovació com de la muntanya (sense 4x4, és clar) aquest exemple és molt il·lustratiu. Gràcies.

19 d’agost, 2010 11:21
xmarcet ha dit...

Tens raó Pere, no hi havia caigut, tens raó. Gràcies per seguir el blog. Xavier

25 d’agost, 2010 11:33
emedia ha dit...

Muy buena reflexión Xavier sobre la innovación como disciplina, separándola de la creatividad. Y bravo por Vijay Govidarajan "aunque la mayoría de las empresas tienen mucha creatividad y mucha tecnología, carecen de la capacidad de gestión para convertir las ideas en realidad"

Bueno, algunas lo estamos intentando.

Un saludo