21 de setembre 2010

No el qué, ni el cómo, si no el porqué


No seguimos a los líderes por ellos, los seguimos por nosotros mismos, porque queremos, porque nos inspiran, lo importante dice Simon Sinek son las creencias, lo importante no es el qué si no fundamentalmente el porqué. http://www.startwithwhy.com/ No compramos el qué, compramos el "porqué" oculto detrás que nos vincula emocionalmente a las cosas, a los proyectos, a líderes que nos inspiran. Escucho a Sinek e intento rescatar mis "porqué", ¿Cuáles son las emociones y razones ocultas que me impulsan cada día a un montón de reuniones, de viajes, de horas tecleando el ordenador, de lecturas rápidas? ¿Cuáles son las razones que nos hacen levantar cada mañana y poner entusiasmo en lo que hacemos? Preguntarse porqué uno hace las cosas no es baladí. No es fácil compartirlo pero me atrevo con algunas pistas:


1. Construir futuros. Con Drucker creo que la mejor forma de inventar el futuro es crearlo. Esta sensación de construir el futuro y procurar cargarlo de algo mejor que el pasado siempre me ha motivado. Quizás cada día soy menos grandilocuente en la forma de expresar futuros perfectos pero hay una ética en la forma de movernos hacia el futuro. Hay una forma de movernos hacia futuro que parte de un profundo respeto por los demás.


2. Aprender. Quizás simplemente por no tener la sensación de retroceder necesito aprender, aunque luego se imponga desaprender. Aprender es el camino y el porqué del camino. Por tanto es importante que en nuestro modelo de negocio, nuestra forma de ganarnos la vida, quepa el poder aprender, a veces nos paguen para que aprendamos y a veces paguemos por aprender.


3. Interaccionar con los demás. Intercambiar lo aprendido para construir futuros. El camino no se hace solo. El camino se hace con los que más quieres, y también con gente a la que no conoces y en la descubres algo más que análisis coincidentes sobre lo que hay que hacer, descubres en ellos razones y creencias que te inspiran.


4. Desarrollar proyectos. Concretar las ganas de futuro, lo aprendido, lo interactuado, en cosas tangibles que transformen nuestras vidas y nos acerquen a aquello que nos mueve. Aprender a vivir concretando. Entender los proyectos como palancas de un cambio que nos acerca a los futuros que creamos. Innovar.


5. Dibujar trayectorias. Trazar caminos en los que uno se pueda reconocer, sin esconder errores ni fracasos pero tampoco con falsa modestia sobre lo que ha salido bien. La trayectoria nos acompaña y estar confortable con ella es diferencial.

Lo demás es importante: el dinero, la seguridad, el prestigio son condiciones cambiantes del viaje. Negarlo es una estupidez, pero pensar que son el único fin también los es. Lo que realmente tiene valor es el tiempo y cada uno lo emplea en el viaje que quiere, con los porqués que oculta.


(La imagen es de M. Zichy)