22 de setembre 2010

si tuvieran tiempo no serían ellos mismos


Salgo de una reunión con un director general de una empresa artesanal y global a la vez. Quiere facturar 1000 Millones de € en 5 años. Lo puede lograr. Pienso en su agenda y me atrevo a una semblanza de gente que he conocido y me recuerdan a él.


Si tuvieran tiempo no serían ellos mismos. Viven la presión de las listas de los quehaceres inacabados en medio la complejidad organizativa. Nunca dejan de pensar en dual: hacemos lo que pensamos ayer pero pensamos lo que haremos mañana y pasado mañana. Las reuniones se superponen, las ventanas de Skye hacen cola y las llamadas entran sin cesar. Toman decisiones. Quizás no produzcan nada directamente, pero hacen que todo pase. Las comidas son de trabajo y los viajes tiempo para hablar por teléfono y escribir. Las Jornadas son largas, los días quedan cortos. Crecen si saben delegar y lideran si saben inspirar. Son respetados por qué la gente aprende de ellos y con ellos. Son buenos si rodean de gente mejor que ellos. Son muy buenos si además conservan una cierta humildad no impostada. La gestión es, en gran medida, gestión de agenda. No hay tiempo para quejarse, simplemente se necesita tiempo para pensar. Es una forma de vivir que se escoge.

(la imagen es de D. Morone)

1 comentari:

25 de setembre, 2010 08:29
Xavier Lao ha dit...

Encertada definició a la que m'agradaria afegir que habitualment són persones que no tenen pas decisions ni tasques no importants, i els hi seria molt difícil destriar entre important o no important (si són bons aquestes ja estan delegades).

Com a conseqüència no tenen pas que escollir entre tasques importants o urgents (no hi ha bosc que no deixi veure el prat), totes són importants i totes urgents (si no tot es pot parar), per això viuen instal·lants en la urgència, això si... són els millors treballant en el tempo de l'urgent.