21 de desembre 2010

Dedicarse a la política


El final del 2010 y el 2011 son tiempos de elecciones municipales y autonómicas en muchos territorios de España. Los que encabezan candidaturas, sean del partido que sean, afrontaran el reto de incorporar gente de talento a la política, es decir, gente buena y buena gente, en el binomio virtuoso de talento y honestidad.


No les será fácil. Dedicarse a la política para servir, no para medrar, no está fácil. Las renuncias son muchas y las satisfacciones, relativas. Las barreras son evidentes para gente de talento que debe abandonar carreras profesionales o proyectos empresariales estimulantes. Porqué dedicarse a la política significa en la práctica dejarlo casi todo y asumir que:


1) Se aparcan proyectos profesionales y empresariales que han costado muchos esfuerzos de concretar y que no siempre son fáciles de retomar.


2) Se renuncia a toda privacidad y se entra en una vorágine de cenas y fines de semana que hacen la vida familiar muy precaria.


3) Se vive en un escenario mediático dónde hay de todo, desde buenos profesionales hasta gente con muy mala fe capaz de hacer las lecturas más retorcidas de cualquier detalle.


4) En momentos de crisis hay que tomar decisiones muy difíciles, de imposible consenso porqué afectan a intereses corporativos muy consolidados que implican una gestión del cambio de gran desgaste que pone a prueba cualquier liderazgo.


5) Se participa de una lógica dónde la política está muy próxima a la presunción de corrupción o como mínimo la presunción de culpabilidad. Engrosar las filas de la política no es precisamente ingresar en un club de alta reputación.


6) Se debe lidiar con las tediosas tendencias de los partidos a la conspiración interna y a cualquier forma de promoción que poco tiene que ver con la meritocracia. Además aunque en el futuro cambien de opinión política e insistan en pensar por su cuenta parecerá que siempre defienden sectariamente la opinión de un partido.


7) Se debe trabajar con equipos profesionales que se pueden escoger poco, que estaban antes y estarán después y dónde hay de todo, grandes profesionales junto a ineptos manifiestos que nunca serán removidos por su carácter funcionarial.


8) Se entra en una dinámica dónde el éxito o el fracaso se mide por indicadores inciertos, más próximos a los titulares de prensa que a indicadores de impacto real, dónde la lógica de la innovación (que implica riesgo real) es muy difícil de defender.

9) En muchos casos se pasa a ingresar mucho menos de los que se cobraba en el entorno profesional o empresarial.

A pesar de todo ello, hay que gente de talento, con muchas opciones y que no necesita la política ni para vivir ni para ser alguien, que lo deja todo y sirve a su país por convicción, y los hay en todas las opciones políticas. A estos que no asisten a la cosa pública ni para medrar ni enriquecerse, sino para servir y renunciar a tanto, hay que respetarles mucho y entre todos ponérselo un poco más fácil. Ningún país prospera sin esta gente capaz de renunciar y que asume el servicio público con un carácter profundamente ético, que va a servir y no a servirse. Personas que quieren transmitir lógicas eficientes y visiones potentes al devenir colectivo y para ello, más allá de pompas protocolarias y eróticas de poder que al cabo de dos días deben devenir bastante relativas, ponen unos años de su vida al servicio de lo público. Necesitamos gente de talento en la empresa y también en la política, un país sin políticos de talento, a todos los niveles, presenta un coste de oportunidad que se paga muy caro.
A la gente honesta y de talento habría que ponérselo mucho más fácil. Ya sé que lo que digo no es nuevo y que desde Aristóteles está todo dicho, pero quizás en esto también llegó la hora de innovar.
(la imagen pertenece a Andrea del Castagno)

4 comentaris:

22 de desembre, 2010 13:41
Rubén Caravaca ha dit...

Excelente texto.
Felicidades

22 de desembre, 2010 20:26
José López Ponce ha dit...

Un análisis excelente que explica la mediocridad de la clase política actual salvo honrosas excepciones.
Un cordial saludo y felices fiestas.

26 de desembre, 2010 01:57
Antonio Arias ha dit...

El Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce reduce la política al conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios.Vamos que no les tiene mucha simpatía, pues les define con palabras duras:
"Político: Anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Cuando agita la cola, suele confundirse y creer que tiembla el edificio. Comparado con el estadista, padece la desventaja de estar vivo".
No es para tanto, aunque la política como profesión trata de convertirla en un empleo permanente y una fuente de ingresos. Por eso el propio Max Weber recomendaba a quien así viva “ser económicamente independiente de los ingresos que la política pueda proporcionarle”. Ese es el problema.
Oportuna y atinada entrada, Xavier.

27 de desembre, 2010 09:16
xmarcet ha dit...

Pues sí Antonio, coincido plenamente contigo, la política para mí debería ser parte del viaje más que el viaje en sí mismo, es decir, mejor dedicarse a la política teniendo oficio y beneficio que tener simplemente la política como ocupación, se puede aportar más y se tiene una cierta libertad. Gracias a todos por pasaros por el Blog, que tengais un BUEN 2011.