25 de febrer 2011

Talento, movilidad y administración


1. La capacidad de desarrollar proyectos interesantes en términos de valor social y al margen de las exigencias del mercado, ha retenido tradicionalmente talento en la administración. Afrontar los recortes sin capacidad de innovación, puede alejar una parte de este talento de la administración. Una administración sin margen de maniobra es más retadora pero menos atractiva profesionalmente si no hay la opción de innovar seriamente.


2. Afrontar más complejidad con menos presupuesto, no es fácil con menos talento. En contra de lo que algunos piensan la complejidad de la gestión pública es a veces muy alta y las recetas simples proclamadas desde fuera van diluyéndose contra una realidad tozuda a medida que se profundiza en ella.


3. La administración necesita este tipo de talento que, pudiendo escoger, elige pasar una parte de su vida profesional en el sector público.


4. La falta de movilidad en la administración enquista un corporativismo que se erige como gran barrera al cambio. Gestionar el cambio con menos talento es más complicado. No gestionar el cambio aleja todavía más al talento comprometido.


5. La ortodoxia de que el capítulo 1 es intocable solamente favorece a los que no trabajan para la administración si no que viven de ella.


6. Una sociedad emprendedora e innovadora no puede permitirse una administración que no es capaz de aplicarse seriamente la innovación, y no hay innovación sin riesgo, sin salir del área de seguridad. A menos talento, menos capacidad de afrontar el riesgo. A menos talento, la seguridad es el valor definitivo.


7. El talento no se mide por las titulaciones que acumulan los “overeducated” sino por la capacidad de ofrecer resultados. El mérito también es compromiso, resultados medidos en indicadores de impacto, capacidad de cambio, de riesgo, de innovación.


8. El talento sabe que no hay que saltarse ninguna ley, pero adquiere una larga perspectiva que impide excusarse en las normas para no pensar o para no innovar.


9. El talento no deja de aprender, si no puede participar de una lógica de aprendizaje, simpleemente se va, porqué cuando no aprende no se siente crecer y se aburre.


10. La administración debe conservar el talento que tiene (incluso preservarlo cuando topa con políticos faltados de talento) pero entender que una parte del mejor talento que tiene la administración se irá al sector privado (el talento se mueve) y debería ser sustituído por talento que, pudiendo elegir, cree que es muy atractivo pasar una parte de su vida profesional en la administración.


11. La falta de movilidad profesional público – privada es letal para las administraciones o universidades, hospitales, etc. La falta de movilidad no es una buena señal.




(la imagen es de Giovanni Bellini)

3 comentaris:

25 de febrer, 2011 18:28
Joan Soler Jiménez ha dit...

Tens tota la raó que a l'Administració li costa aprofitar no només el talent, sinó el coneixement dels seus treballadors, per potenciar la innovació des de dins. En realitat prova de trobar aquesta innovació contractant-la fora a fi i efecte de no haver de tocar el famós Capítol 1. Tot continua lent i ferragós. Però crec que hi ha petits canvis i potser el tema de l'Administració Electrònica és el camí per seguir apostant per aquests petits canvis. Els resultats, lents, s'acabaran veient. Per mi és una qüestió de nova alfabetització de la majoria de la ciutadania i de molta part dels treballadors de la pròpia Administració.

26 de febrer, 2011 19:39
Rubén Jericó ha dit...

Hola Xavier!

Com sempre, grans paraules.

També la por a ser permeable està instaurada a molts nivells. Provoca estancament i adormeix el talent.

Solucions? moltes! Amb la tecnologia actual podem millorar la transparència de les institucions i fer-les molt més participatives, relacionals i properes.

Per a fer-ho possible cal talent, ingenieria de processos de l'administració i voluntat de canvi tot oblidant la por.

Salutacions!

Rubén Jericó

01 de març, 2011 08:24
Xavier Guilera ha dit...

En la administración se confunden demasiadas veces la seguridad con la rigidez. Y se disocía demasiado la innovación y la vocación de servicio público. Pero la administración va a ser arrastrada hacia la eficiencia. Es la dinámica en la que hemos entrado.