28 d’abril 2011

La queja como trayectoria



La energía en inventariar agravios es poco rentable, es energía empleada en el pasado. La historia es fundamental para las personas y los pueblos, nos ayuda a definir la arquitectura de los relatos que nos dan sentido, pero la principal energía hay que situarla en el futuro más que en pasado. Los esfuerzos determinantes siempre deben ser para crear. Es lógica y legítima la queja ante lo que consideramos injusto, pero instalar nuestra vida profesional en la queja permanente es orientarla más hacia el pasado que hacia el futuro. Eso sí, las trayectorias son importantes, pero más para aprender de ellas que para instalarse en ellas, tanto si son positivas como si no nos convencen. Los que se instalan en la queja no acumulan relaciones inspiradoras para su futuro, los que se instalan en la queja se envenenan con relaciones que nutren una espiral que no conduce a nada. Los que se quejan siempre, nunca se quejan de sí mismos a ellos mismos.
Podemos quejarnos de la crisis, podemos quejarnos de los jefes, de los clientes, de los proveedores, de los reguladores, del mundo, pero al final, la queja continua no es una estrategia ganadora.









(La imagen es de Simone Martini)

3 comentaris:

29 d’abril, 2011 08:27
Xavier Guilera ha dit...

Xavier,

Tengo la sensación que muchas veces la queja sirve de excusa para no progresar. De alguna forma, es la cara visible del inmovilismo. La queja a menudo esconde miedos, incapacidades o comodidades. La queja se centra en el problema y no en la solución. Por eso hay que dedicarle sólo el tiempo justo y necesario.

30 d’abril, 2011 10:41
Miguel Carrión ha dit...

La queja es la ventana por la que grita mucha gente infeliz, es el mensaje a los demás de quién necesita autoestima y ayuda. La queja es la autocompasión que paraliza la capacidad de ser feliz, con los medios que uno tiene a su alcance. Quién se queja tiene un problema interno real que lo corroe. El quejoso sistemático es un enfermo complejo y solo un psicoanálisis freudiano puede descubrir el origen de la queja. Temores y comportamientos estúpidos tienen la misma raíz, pero en estos casos el efecto se ancla en el interior de las personas. El homínido no es solo el animal que se queja… y hay que estar atentos para auxiliar.

30 d’abril, 2011 13:37
eulalia ha dit...

Puede ser que la queja esconda todos los comentarios aqui recibidos, puede ser que tengan razon. Sin embargo si buscamos en el diccionario que significa queja, vemos que hay dos definiciones: 1. alguien que expresa con palabras su pena, un dolor físico o moral y 2. Manifestar el desconteno por alguna cosa. Puede que la mayoría de los humanos cuando nos quejamos sea por la primera definición pero también es legítimo y a veces necesario y saludable quejarnos manifestando nuestro descontento especialmente delante de las situaciones "injustas". Ello quere decir que estamos "vivos" Que acciones que observamos en nuestras organizaciones no nos gustan o no nos guastaron. Quejarnos tambien nos obliga a hacer funcionar el cerebro a pensar que otras alternativas mejores existen. Si no nos quejamos quere decir que todo lo que nos rodea ya nos parece bién, que no queremos cambiar-lo, que nuestro cerebro esta en "encefalograma plano". En fin y como conclusión: No todo es lineal, ni todo es bueno o malo, sino que depende de su uso o abuso. Quejarse por quejarse es malo si no haces nada. Pero no se si no quejarse es aun peor porque te hace un hombre sumiso. No se no lo tengo claro. Un buen debate Saludos,