25 d’agost 2011

La calidad emprendedora - empresarial de los territorios


La calidad emprendedora – empresarial de los territorios es factor clave de su desarrollo. Richard Florida ha estudiado bien los factores que hacen que un territorio se convierta en un ecosistema de crecimiento con sus famosas tres T (talento, tecnología, tolerancia). No voy a insistir por este camino. Quisiera probar a desplegar una lista de factores de desarrollo territorial propios con el riesgo probable de acabar descubriendo el Mediterráneo. Me gustaría compartirla y que me ayudarais a mejorarla.

Desde mi punto de vista la base del desarrollo económico de un territorio está en sus personas y la calidad emprendedora – empresarial que atesoran. Esta calidad vendría definida por elementos como:

1. % de empresarios que piensan en grande (volumen de gente que sabe moverse en entornos globales y toma decisiones empresariales de alto impacto).

2. índice de inversión /riesgo empresarial (capacidad de riesgo innovador de los empresarios y capacidad de atraer inversión empresarial tipo Venture Capital).

3. % de jóvenes formados que optan por ser emprendedores - empresarios versus jóvenes que optan por ser funcionarios o asimilados.

4. % de decisores públicos con experiencia empresarial (o con una contrastada capacidad de entender lógicas empresariales) capaces de desplegar unas políticas públicas que vayan más allá del puro mimetismo en promoción económica.

5. Capacidad de atraer proyectos empresariales externos y movilizar talento a su alrededor.

6. Pipeline de start – up con capacidad de crecimiento.

7. Pipeline de proyectos público – privados de alto impacto económico.

8. Pipeline de proyectos de emprendimiento corporativo.

9. Pipeline de spin – off universitarias o de centros tecnológicos de impacto económico significativo.

10. Existencia de historias de éxito/fracaso empresarial que sean una referencia social y constituyan un clima de reconocimiento público arraigado a emprendedores y empresarios.

11. % de trabajadores que abrazan lógicas sindicales del siglo XXI versus lógicas sindicales del siglo XIX.

12. Índice de reconocimiento social al esfuerzo, al talento, a la capacidad de riesgo propio como base del liderazgo empresarial versus índice de cultura de la queja colectiva, de resistencia corporativista al cambio.

Si un territorio no tiene calidad emprendedora – empresarial, ni que le lluevan fondos europeos para el desarrollo ni que le lluevan infraestructuras va a tener un desarrollo económico endógeno, sostenible, significativo.

Apuesto por políticas de promoción económica que se basen en la calidad emprendedora – empresarial de los territorios.

(la imagen es de otro Martini, Francesco di Giorgio).


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23 d’agost 2011

Cuando las infraestructuras son espejo de frustración


Estoy absolutamente convencido que los que decidieron en España sobre el aeropuerto de Castellón, el de Huesca, Ciudad Real o Lleida , o sobre el AVE en Cuenca creían sinceramente que invertían en palancas de modernización de estos territorios. Además daban respuesta a demandas territoriales arraigadas y transversales que consideraban que todos sus males venían de la falta de infraestructuras. Los políticos daban respuesta a peticiones sociales bien explícitas. Cuando estas infraestructuras (que en tiempos de crisis se perciben mucho más caras que cuando se tomaron las decisiones que las impulsaron) se llevan a cabo y se muestran como completamente ineficientes a pesar de los esfuerzos institucionales por darles vida artificial, se genera una oleada de frustración territorial notable.

Si alguien antes de la decisión de crear las infraestructuras hubiera esgrimido estudios de mercado contrarios hubiera sido visto como un aguafiestas, hubiera creado un problema político – social- mediático notable y recibido una condena unánime de las fuerzas vivas que habrían esgrimido una trayectoria de marginalidad que por fin se podría superar.

Resulta evidente que el desarrollo territorial no responde a la receta precocinada que indicaba que poniendo un aeropuerto, una universidad, un centro tecnológico y mucha parafernalia TIC en un territorio, el desarrollo fluiría sin duda y generaría un efecto “Silicon Valley” seguro. No es tan fácil.

Las infraestructuras siempre ayudan (otra cosa es que sean eficientes a corto plazo) y por tanto lo razonable es pensar más en las bases que las hagan rentables a largo plazo que insistir ahora en discursos que nieguen o disfracen ineficiencias evidentes. Lo que desarrolla los territorios son los emprendedores y especialmente los empresarios. Sin crear nuevas empresas y sin hacer crecer las existentes las infraestructuras nunca tendrán sentido. Pero lograr esto no es cuestión de cortar cintas, si no de construir un verdadero ecosistema de desarrollo basado en personas con nombre y apellidos y proyectos corporativos e iniciativas sociales de envergadura.

Es evidente que para los representantes político – sociales de un territorio es mucho más fácil conseguir que las administraciones (no importa el color) inviertan en infraestructuras que conseguir que sus jóvenes no quieran ser funcionarios si no emprendedores o que los que lideran proyectos empresariales piensen en hacerlos crecer más y no en venderlos. Los territorios no se autocritican fácilmente, más bien abrazan análisis en lo que todo es culpa de los demás. Así mientras las infraestructuras reclamadas se pueden presentar como un demiurgo y ser motivo de gran movilización social, promover los territorios desde proyectos concretos y desde la asunción de riesgos privados serios, es mucho más complicado. Si además se combina una actitud muy favorable a las infraestructuras pero no se crea un verdadero clima de apoyo a empresas estratégicas, serias, que crean ocupación y desarrollo, los resultados se contabilizan más en discursos que en nueva ocupación.

Toca ya pasar página de una generación de políticas públicas de desarrollo basadas en recetas obsoletas, en mucho mimetismo y en técnicos de promoción económica que no conocen una por una las empresas de su entorno.

Toca pensar, toca innovar, toca crear ecosistemas que permitan más compromiso y más riesgo empresarial concreto, tangible. Lo demás se me antoja artificial, a veces a la corta, a veces un poco más a la larga, pero artificial al fin y al cabo, sin impacto significativo.

Las políticas públicas pueden decidir sobre infraestructuras pero les es mucho más difícil decidir y obtener resultados sobre talento emprendedor y compromiso empresarial. Ni el riesgo, ni el compromiso, ni el crecimiento empresarial se obtienen por decreto o solamente por tener infraestructuras. El factor clave del desarrollo territorial son las personas. Lo que podríamos llamar la calidad emprendedora - empresarial de un territorio.


(la imagen es de Cossa)


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¿Los grandes son mejores?


HP, una empresa de prestigio dónde las haya compró hace unos años Compaq (con enormes trifulcas internas alrededor del liderazgo de Carly Fiorina) para lograr el liderazgo mundial en el mercado de PC. Hoy anuncia que se plantea segregar o abandonar el negocio de PC en una operación que recuerda la que hizo IBM, precisamente en la época que HP compraba Compaq. La otra gran campanada del verano ha sido la compra de Motorola por Google en una operación claramente diseñada para desbancar a Apple, la única que ha conseguido una tripleta mágica vinculando ordenador – Tablet – teléfono en un mismo modelo de negocio.


La historia nos demuestra que los grandes también se equivocan, a pesar de su trayectoria, a pesar de tener el apoyo de los mejores talentos, a pesar de tener gran musculatura financiera. Me acuerdo de la canción de Serrat, “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Pero si en alguna industria los grandes han arriesgado y no han tenido remedio es en la industria del hardware, incluyendo los años noventa de Apple. Dentro de unos años evaluaremos las estrategias de HP, de Google, de Apple, no son estrategias a corto, son jugadas fuertes (me temo más cercanas al póquer que al ajedrez, una vez más).

Quizás, simplemente sea que acertar en la estrategia no es fácil, que innovar no es “bufar i fer ampolles” o que las personas cuentan mucho, muchísimo y que crear un sistema de liderazgo solvente y que ofrezca resultados no es cuestión de talonario. ¿Buena noticia para los pequeños? No, simplemente, una lección para todos y según como se mire, una oportunidad.

No es fácil para nadie, ni para los grandes en toda su potencia.

(la imagen es de F. Cossa)


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17 d’agost 2011

y si hablamos más de empresarios y no solamente de emprendedores


Fruto de algunos comentarios de Jaime Fainé (en Facebook) y Juanjo Villanueva (en el blog) que agradezco mucho, escribo algunos líneas sobre el valor social de la empresa en un contexto de inquina habitual contra la empresa.

La actitud anti - empresarial se palpa por doquier, en los institutos de secundaria, en la universidad, en los periódicos, en las series de televisión, en las administraciones. Las empresas son cuerpos sociales fácilmente denostados, tener una empresa para algunos es sospechoso intrínsecamente. Pero sin empresas no hay empleo y sin empleo no hay sostenibilidad ni vertebración social conocida. El diagnóstico compartido para salir de la crisis es que las empresas encuentren nuevas sendas de crecimiento y vuelvan a contratar gente.

Necesitamos más empresa: nuevas empresas y viejas empresas que crezcan, pero queremos hacerlo con una imagen social del empresario como la de un depredador. A menudo muchos se sienten cómodos hablando de emprendedores pero no de empresarios por eso halo de sospecha que acompaña al empresario. Necesitamos un nuevo paradigma empresarial que tenga reconocimiento social precisamente por la función social prioritaria de la empresa y necesitamos que los propios empresarios sean mucho más serios y cuidadosos con los líderes que eligen para representarles en la sociedad.

Nunca he sido partidario de que las empresas tengan grandes programas de responsabilidad social (la famosa RSC) al margen de su core business, si no que sean integralmente responsables. Es decir, que construyan comunidades que solamente entiendan su progreso acompañado del progreso de su entorno, en la que no solamente crezcan los altos directivos si no que sean escuelas de desarrollo profesional para todos, en la que el talento y el mérito sean axiomas y el principal programa social sea contribuir a vertebrar sus comunidades ofreciendo puestos de trabajo.

Empresas que cuando ganan dinero lo comparten con quienes lo han generado y que cuando pierden dinero saben ajustarse naturalmente todos la retribución , empresas que innovan por responsabilidad social y arriesgan por sentido de futuro, empresas que son conducidas por líderes que lideran con lógicas destiladas en su propio ejemplo. Las empresas no son ni fábricas - cárcel como en el siglo XVIII ni guarderías como algunos querrían, son comunidades de personas cuyo proyecto debe transcender y repercutir positivamente en su entorno local o global.

Las empresas deben generar valor económico ( si no ganan dinero, cierran) para poder generar valor social. Estas empresas deben ser la base de la organización social y no deben ser molestadas por las administraciones, puesto que su proyecto es un proyecto social de calado. Debería ser fácil, con la información que acumulan, que las administraciones distinguieran entre las empresas estratégicas para la sociedad de aquellas que son empresas – saltimbanqui y no miran más que a la especulación a corto sin importarles nada el entorno social. No es tan difícil de discernir. Pero igual deberían hacer los sindicatos olvidando esquemas de negociación que nacen del gremialismo medieval y meten a todos en el mismo saco.

Debemos dar más voz a empresas y empresarios integralmente responsables, debemos ofrecer más ejemplos de empresarios que son vertebradores sociales y se alejan de la imagen de depredadores actual. Los primeros responsables del cambio son los empresarios que deben proyectar empresas menos pijas y más comprometidas y sus organizaciones corporativas que deben predicar con el ejemplo, pero también los profesionales, los sindicalistas, periodistas, los políticos, los profesores…….

Debemos construir una nueva cultura empresarial integralmente responsable. La primera responsabilidad de la empresa es ganar dinero dando trabajo y contribuyendo a comunidades sociales vertebradas y a entornos naturales sostenibles, a partir de ahí, que paguen las camisetas de un equipo de futbol del barrio o patrocinen el MOMA es importante pero secundario.

Necesitamos empresarios que encuentren reconocimiento social más por el trabajo que generan que por el dinero que ganan, más por los proyectos de éxito y fracaso que acumulan que por sus apariencias, y necesitamos administraciones que sepan discriminar justamente y que, por ejemplo, carguen fiscalmente mucho más a aquellos que ganan dinero sin crear puestos de trabajo que aquellos que ayudan a vertebrar la sociedad creando puestos de trabajo.

Porqué no hablamos más de empresarios y no solamente de emprendedores…..


(El fondo es de Roberti).


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14 d’agost 2011

Sobreproteger al emprendedor no es el camino


Leo en la prensa iniciativas para facilitar el emprendimiento como las de un ayuntamiento que quiere avalar los emprendedores ante los bancos para facilitar su financiación u otra en la que un sindicato pide que haya “una ley del emprendedor”. Está bien que se preocupen de la creación de nuevas empresas, pero se equivocarán si quieren extraer el factor riesgo del proceso emprendedor. Es como trasladar una lógica del ajedrez a una lógica que tiene algo de póquer como recuerda el profesor Chesbrough.

El camino no es sobreproteger a los nuevos emprendedores sino crear contextos dónde el riesgo personal sea más fructífero en el éxito y en el fracaso.

Propongo que trabajemos en estas líneas si realmente queremos ayudar a los emprendedores:

1. Impulsar una cultura emprendedora que no busca endosar las desdichas a los demás (bancos, administraciones, competencia) si no que aprende de los propios fracasos y así se prepara para impulsar nuevos proyectos más sólidos. Los emprendedores quejicas no construyen nada serio.

2. Ayudar a proyectar una imagen social positiva de los empresarios responsables (que los hay y son muchos) y luchar para rescatar la imagen del empresario de un tipo especulador al que no importan las personas. Evidentemente los empresarios deberían ayudar lo suyo y procurar elegir personas de perfil socialmente responsable en sus organizaciones más representativas.

3. No creo que resolvamos el gap emprendedor poniendo clases de emprendimiento en escuelas de secundaria dónde se respira (por desconocimiento o por militancia) un gran sentimiento antiempresarial. La escuela y la empresa no pueden ser realidades antagónicas. Es una determinada cultura social la que debemos cambiar.

4. Las administraciones simplemente deben esforzarse en poner muy fácil el crear una empresa, no hace falta que quieran mitigar el riesgo empresarial porque lo que harán será sobreproteger empresas que nunca crecerán. Que sean una externalidad positiva no una internalidad.

5. Poner a dirigir los viveros de empresas a gente con verdadera experiencia empresarial que orienten las empresas a las oportunidades del mercado más que a las oportunidades de la subvención. Viveros para crecer y no solamente para nacer.

6. Educar en la cultura del esfuerzo, proponer buenas prácticas empresariales basadas en el esfuerzo y el talento, que hay muchas y son cercanas. El que no quiera darlo todo que busque otros caminos, en este camino no hay horarios y hay muchas noches sin dormir pero nada es comparable a la sensación de estar creando algo.

7. Facilitar un mercado eficiente de capital semilla y de capital riesgo, si es posible completamente privado, si hay fallo de mercado puede tener sentido que intervengan transitoriamente las administraciones, pero crear mercados de financiación artificial no acostumbra a dar resultados.

8. Facilitar redes de contactos internacionales para que aquellos que tengan capacidad de riesgo empiecen sus proyectos empresariales pensando en mercados globales. Si pensamos nuestras empresas para mercados pequeños siempre serán pequeñas.

9. El perfil de las personas es clave, la capacidad de construir equipos compensados también, emprender es un juego de equipo y necesitamos buenas canteras de emprendedores. La comodidad social (el que nos lo den todo hecho) no ayuda al emprendimiento, los que tienen más a ganar son más emprendedores que los que solamente pueden perder.

10. Los verdaderos revolucionarios no son los que más gritan son los que emprenden, son los que arriesgan de verdad.

Escribo esto después de charlar un par de horas con un emprendedor arruinado, que me pide ayuda para buscar dinero para su próximo proyecto empresarial. Lo ha perdido todo, la casa y la familia. Es verano, son vacaciones pero para él cada día que pasa sin avanzar es un día perdido, un contratiempo en el desarrollo de la oportunidad que tiene en la cabeza. Tiene trayectoria y tiene identificado el equipo, tiene la oportunidad bien construida, tiene socios tecnológicos de referencia, le falta poder ampliar el test tecnológico y conocer mejor algunos mercados alejados. Le falta vender (y luego cobrar). Encontrará el dinero. En dos horas ni hemos hablado de las administraciones. Lo central es otra cosa.

(la escalera es de B. Diana).


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11 d’agost 2011

simplemente, un poco de sensatez


A la forma de hacer negocios y a la forma de gestionarlos le hace falta sensatez. Con un poco de sensatez (por ejemplo de las agencias de calificación de riesgos) la crisis no tendría esta cara tan siniestra ni las bolsas serían una lotería. Con un poco de sensatez muchas empresas que olvidaron que ganar dinero es lícito pero cuesta lo suyo, no estarían como están. Con un poco de sensatez, algunos habrían apostado por la innovación en vez de quedarse cómodamente en sus nichos. Con sensatez primeriza muchos emprendedores hubieran pensado más en mercados potenciales que en subvenciones seguras. Con sensatez exigible muchos gobiernos hubieran ahorrado inversiones populistas. Con un poco de sensatez, nos pondríamos con agilidad en lugar de los demás y eso haría negocios más sostenibles y permitiría acompasar más el crecimiento corporativo con el crecimiento de las personas. Con un poco de sensatez, nos habríamos esforzado más.

Simplemente, un poco de sensatez. Crear una economía sensata parece, hoy por hoy, una utopía.

(La imagen es de Roberti)


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09 d’agost 2011

Lógicas que caducan


Nuestra vida profesional y corporativa está llena de lógicas que dan muestras de agotarse y que nos fuerzan a salir de nuestras áreas confortables, seguras. La crisis actual es sobretodo la crisis de nuestro mundo cómodo, de Europa, de Estados Unidos. Emerge un nuevo mundo y podemos pasarnos la vida quejándonos, abrazando lógicas del pasado o entender y construir nuevas lógicas que nos permitan mantener cuotas razonables de bienestar y cohesión social. Pero hay lógicas que caducan y podemos verlas cómo amenaza o como oportunidad. Estamos en transición. Permitidme compartir algunas de estas lógicas que caducan

1. 1. Lógica local. El escenario es global y es dónde debemos movernos, lo que no implica despreciar lo local si no saberlo contextualizar de un modo distinto. El escenario global implica capacidades personales de comunicación global.

2. 2. Lógica de horario fijo. El valor no se crea necesariamente de 8am a 5pm. La flexibilidad es un aliado y una amenaza. Hay que aprender una flexibilidad que nos permita crecer, que no nos disperse.

3. 3. Lógica de empresario – trabajador. La lógica del futuro es emprendedora. Pasaremos por situaciones profesionales diversas y a menudo paralelas: ser empresario, ser trabajador autónomo, dependiente. Crecer en esta diversidad y espabilarnos.

4. 4. Lógica corporativista. La lógica de los derechos convertidos en prebendas no es la lógica del futuro, ni el de las plazas en propiedad, ni el de las excedencias forzadas, ni el de la retribución independiente de la aportación de valor.

5. 5. Lógica de la titulación. La competencia pasa por no parar nunca de aprender, por construir perfiles atractivos, por hacer del aprender nuestra propia lógica de diferenciación y aportación de valor. Aprender será el hilo conductor de nuestra vida profesional.

6. 6. Lógica de producto. Se impone la lógica de servicio. Pensar en servicio es entender el cliente en el proceso, es un entender el negocio desde la centralidad del cliente.

7. 7. Lógica de negocios cerrados. Los negocios serán cada vez más relacionales. La lógica de negocios abiertos pasa por establecer plataformas en las que el cliente una y dé sentido a conjuntos de servicios asociados que multipliquen su valor en dinámicas de innovación que no cesan.

8. 8. Lógica de la publicidad. Captar la atención será un gran reto en canales de comunicación saturados. La capacidad de comunicación interactiva y la definición de sistemas de información y comunicación personales será un factor de diferenciación profesional decisivo.

9. 9. Lógica de jefe y escalafón. Se impondrá la lógica del liderazgo y del talento, de la meritocracia contrastada en resultados. Las organizaciones eficientes se dotarán de liderazgos entendidos como jerarquías naturales.

10. 10. Lógica consentida. La lógica que emergerá poco a poco, pero inexorablemente, será la del esfuerzo reencontrado, del compromiso sin paliativos, de la motivación intrínseca, del emprendimiento arriesgado, de la aportación a la comunidad. Lo demás serán quejas ruidosas, nostalgias de un mundo que dejó de existir y no necesariamente debería haber sido mejor.

Construirnos desde nuevas lógicas este es el reto personal y colectivo. El de nuestras generaciones, nuestra oportunidad.


(la imagen de fondo es de Perugino).


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07 d’agost 2011

el oficio de consultor


La crisis y los cambios en las administraciones hacen que mucha gente se aventure en el mundo de la consultoría. No lo critico, cuanta más gente más es la exigencia de aportar valor. Y esto no es fácil. No hay clientes estúpidos que necesiten un consultor que les guie. Hay clientes inteligentes que tienen el mérito de pilotar naves complejas que pueden contratar servicios externos si ven en ello una ayuda que facilite sus proyectos. Llevo casi diez años en el mundo de la consultoría, me gusta, me permite trabajar con gente y proyectos muy distintos y participar de retos impresionantes, y me gusta hacerlo en equipo, compartiendo este oficio con gente de la que aprendo cada día. Permitidme, por un día hablar del oficio, de lo que creo que es y de lo que creo que no es, después de diez años, con aciertos y con errores, con cosas que ahora haría distintas y otras en las que debería haber insistido más en mi posición. Diez años aprendiendo el oficio.

La consultoría para mí no es:

1. Hacer papeles, informes, dictámenes. (Al menos eso no es todo).

2. Tener ideas y servirlas como ideas (en vez de evaluarlas como oportunidades).

3. Acicalar diagnósticos (el famoso “pedir el reloj para decir la hora que es”).

4. Trazar planes como el que diseña platos que nunca cocinará.

5. Recetar las últimas modas del management para cualquier patología (una especie de “coolhunter” de la gestión).

La consultoría para mí es:

1. Construir soluciones, proyectos: aplicables, tangibles, medibles.

2. Definir contextos que permitan la diferenciación ( la estrategia adquiere sentido si es realmente diferencial).

3. Profundizar en herramientas y métodos que nos ayuden a pensar - actuar y compartir nuevas arquitecturas con los clientes.

4. Networking orientado a resultados.

5. Anticipar tendencias y evaluar su idoneidad (para ello hay que leer mucho, pero hay que pensar más).

6. (5+1) Algunas veces, y si hay el respeto que permite el aprendizaje mutuo: coaching.


(la (la imagen es de Delf)


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03 d’agost 2011

Enfrentar la agenda de la adversidad



Las cosas graves a menudo adquieren aspecto de banalidad. Cuando la historia irrumpe en mayúsculas en la agenda personal viene envuelta en una pátina de incredulidad. Nos resistimos a pensar que los cambios nos afectaran. Es como si pudiéramos disimular ante el avance de los acontecimientos. Tenemos nuestras inercias, nuestras cuitas personales, nuestras vacaciones. Entonces, igual que una gota malaya, los titulares de periódico van perforando nuestro ánimo y nos empequeñecemos en nuestras agendas personales y profesionales con la convicción que no podemos hacer mucho de sensato y, especialmente mucho de eficaz, para detener unas agendas en mayúscula que están descontroladas. He tenido esta sensación viendo como avanzaban las patéticas negociaciones en USA por la ampliación de su deuda o como se ceban los especuladores con la deuda española.


Mantengo la convicción, en esta hora grave, que el mayor compromiso es emprender. Desplegar proyectos, innovar en empresas y administraciones, crear nuevas empresas, hacer crecer empresas, impulsar la ocupación. Creo que este es nuestro compromiso más serio, una forma de luchar contra la agenda de la adversidad y creo que es más efectiva que otras más ruidosas y mediáticas. Emprender en la senda de una economía sensata, que reduzca desigualdades, que no socialice las pérdidas de los especuladores y que premie aquel que arriesga personalmente para construir empresas sensatas. Emprender en silencio, sostenidamente, seriamente.




Nos toca huir de la parálisis y recordar que los que emprendieron en mayúsculas encontraron oportunidades ante agendas adversas dónde otros simplemente percibían amenazas. Nos toca reaccionar ante nuestra hora grave. Es un modo de enfrentar la agenda personal y profesional a la agenda de la adversidad, es lo más eficaz, es la que podemos controlar con nuestro esfuerzo, nuestro riesgo, nuestros aciertos y nuestros errores.



(El fondo pertenece a V. Carpaccio, siempre uno de los mejores fondos arquitectónicos de la pintura veneciana).


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