06 de gener 2012

Crecer sin perder el alma



Las empresas que defienden una propuesta de valor que sostenidamente es percibida como auténtica por un círculo de clientes tienen la lógica tentación de crecer. No se trata solamente de una ambición natural, se trata de que las empresas van hacia arriba o van hacia abajo, no están mucho tiempo planas.

La capacidad de crear oportunidades conlleva el gen del crecimiento. Crecer quiere decir ampliar equipos,  desplegarse en nuevos mercados,  estirar los automatismos hacia otra dimensión,  seguramente especializar gente y proceso o verticalizarse para buscar eficiencias en nuevas escalas. Crecer es un desafío enorme que comporta afrontar un reto decisivo: crecer sin perder el alma. Es decir,  crecer sin perder referentes, sin diluir el compromiso,  multiplicando el talento al ritmo de la facturación,  manteniendo esos vínculos intangibles que permiten percibir la empresa como una comunidad con trayectoria y con proyecto. Crecer sin dejar de sentir que hay un acompasamiento  entre el crecimiento corporativo y el de las personas. Crecer leyendo bien los nuevos contextos y aquilatando los nuevos riesgos.

Crecer sin perder el alma.  Me lo repite un payés emprendedor, un empresario rural extraordinario que sabe combinar global y local, que no quiere dejar que el éxito se le suba a la cabeza, que no quiere crecer por crecer, que prefiere sentir el alma a crecer, pero que no quiere cerrar la mirada a las oportunidades. Me lo dice un alma de empresa que entiende el crecer  como un proceso de maduración natural.  Y semanas después, continuo pensando en ello, aprendiendo de sus palabras dichas con zapatillas y al calor de una chimenea alimentada generosamente.  Pienso en las empresas que conozco y busco los momentos y las personas que certifiquen su alma. 

(la mirada pertenece a una obra de Raffaelino del Garbo)

5 comentaris:

07 de gener, 2012 10:38
Isabel ha dit...

Sabias palabras las del payés emprendedor.
Si procuramos tenerlas presentes incluso permiten no solo leer los nuevos contextos, sino contribuir a crearlos.

Un saludo.

07 de gener, 2012 10:54
Julen ha dit...

Muy interesante la reflexión.
Creo entenderlo, pero hasta cierto punto discrepo. A lo mejor es una cuestión de estadísticas: las probabilidades de que una empresa al crecer, "pierda el alma" son cercanas al 100%. Sobre todo si ese crecimiento es geográfico. ¿Por qué? Porque si respetas las culturas locales, lo lógico es reconocer que, o bien amplias el alma "original" o, si quieres mantenerla, lo vas a tener muy difícil.
Por supuesto que si el punto de partida son valores asociados a un alma "universal", entonces me callo. Pero la inmensa mayoría de las veces las empresas al crecer se deshumanizan. Triste, pero evidente.
En cualquier caso, me alegro de que encuentres a personas que tienen la convicción de crecer sin perder el alma. A eso me gustaría añadir que también, como empresa, se puede no crecer. Es una opción. Y cada vez le veo más sentido.
Un saludo.

07 de gener, 2012 16:40
xmarcet ha dit...

Gracias Julen por tu punto de vista, creo que hay empresas que crecen y quizás pierden el alma pero mantienen una cultura corporativa diferencial, pero también eso es complicado. Xavier

07 de gener, 2012 21:13
Amalio A. Rey ha dit...

Suscribo literalmente estas dos ideas de Julen: 1) Las empresas al crecer se deshumanizan, así que la probabilidad de que una empresa al crecer "pierda el alma" es cercana al 100%, 2) Como empresa se puede no crecer.
Éste es un tema del que vamos a tener que hablar mucho. El "alma" de las grandes empresas se reduce a puro marketing, y la necesidad genética del crecimiento es un mantra bastante cuestionable en tiempos donde los costes de transacción se desploman, y las economías de escala pierden importancia en algunos sectores. Un saludo, Xavier :-)

08 de gener, 2012 15:22
xmarcet ha dit...

Amalio, no digo que no tengas razón, pero mi experiencia es que no todas las empresas grandes son iguales, aunque reconozco que la dimensión tiende a la despersonalización.
En referencia a lo de no crecer, obviamente es una opción, pero mi pálpito es que las empresas o crecen o decrecen, no duran muchos años planas.
Buen debate, os lo agradezco