23 de gener 2012

Los grandes mueren con los silos puestos




Para la gente de innovación los silos tienen mala prensa. Los vemos como paradigma de la verticalidad que se aísla de cualquier interacción que no tenga que ver con la eficiencia de su ámbito de producción.  Los silos son algo más que una forma de organizarse para la eficiencia, son ortodoxia, son cultura corporativa.

Conectar silos, generar dinámicas transversales, explorar lateralidades internas y externas es fundamental para la innovación, y no solamente para generar ideas si no, en especial, para llevarlas a cabo.

La innovación, como dice Govindarajan, es el Caballo de Troya ideal para cuestionar los silos desde dentro. Las empresas con cultura de silo tienen muchas dificultades para adaptarse a contextos que cambian aceleradamente, forjan dinámicas muy potentes operativamente pero muy lentas a la hora de cambiar y muy reticentes a cualquier cosa que no sea una innovación incremental que no cuestione su lógica de silo.  Los grandes caen con los silos puestos.

Conectar silos, desmontarlos, repensar una eficiencia compatible con la innovación es un reto que requiere mucho liderazgo. 

(con esta imagen empieza una colección de animales en obras de la National Gallery, comenzamos la serie con esta conocidísima de Stubbs).