13 de febrer 2012

Resistir al cambio diciendo que sí



Probablemente una de las peores formas de resistencia al cambio es cuando los implicados dicen que sí y luego actúan en sentido contrario. Hay tendencias a las que es difícil oponerse de palabra ( la innovación, la incorporación de la mujer al ámbito directivo, la internacionalización, la adopción de determinadas tecnologías, la gestión inteligente de la relación con las redes sociales, etc…) pero en la que es una tentación dejar el cambio en nada gracias a prácticas faltadas de todo compromiso.

Comparto formas de decir que sí y resistir el cambio, seguro que a vosotros se os ocurren muchas más:

Decir que sí y no fijar calendario.
Decir que sí y no asignar recursos.
Decir que sí y no  definir responsabilidades claras.
Decir que sí pero no dedicar talento y liderazgo al cambio.
Decir que sí y no tomar decisiones.
Decir que sí  pero alejarlo de la lista corta de prioridades.
Decir que sí pero separarlo del sistema de incentivos y presiones.
Decir que sí sin fijar indicadores.
Decir que sí y no pasar del Power Point al Excel.
Decir que sí y entretenernos en reglamentos obsoletos.
Decir que sí y montar un comité inoperante.
Decir que sí y ...............


Hay muchas formas de resistir al cambio diciendo que sí.

Cambiar cosas significativas en las organizaciones requiere un compromiso auténtico,  asumir algún riesgo, liderar con convicción.  Pasar del discurso a la acción/resultados es el verdadero reto de las organizaciones cuando se enfrentan a cambios serios. En muchas organizaciones el cambio se diluye en la propia maraña burocrática. El discurso florido se mantiene pero la realidad va por su lado más inercial.  Hay  demasiado ”gattopardismo”  corporativo.

(la imagen pertenece a una obra de la National Gallery de autor desconocido contemporáneo de Lippi)

2 comentaris:

13 de febrer, 2012 12:55
Paulino ha dit...

.- Decir que sí, anteponiendo status a proyecto.

.- Decir que sí, a cuestiones (por ejemplo innovación) que no se entienden.

.- Decir que sí y gestionar agendas ocultas.

Un saludo, Xavier!!

14 de febrer, 2012 20:51
Pere ha dit...

Xavier, me decido a hacer mi primer comentario a una de tus entradas en este interesante blog. Todas las formas de decir sí y resistirse al cambio que nos ofreces son, cuando menos, irresponsables aunque no presuponen mala fe, sino más bien la incapacidad de transformar la realidad según se manifiesta. Y no solo eso sino que su efecto en el ganarse la confianza de los demás es demoledor: “dice una cosa y acaba haciendo otra!”. Solo por ello hay que evitarlas sin ningún lugar a dudas.

Con todo, hay una fórmula previa y es cuando decimos que sí si bien, en realidad, queremos significar un no. Eso, que el tópico atribuye a la cultura china, está mucho más extendido entre nosotros de lo que parece. La más clara de las negaciones sin “no” son los “sí, pero…”. Ponen de manifiesto una clara voluntad de enrocarse, de mantener la posición original. Descubren a alguien más pendiente de rebatir que de entender para decidir después si abrazar o no el cambio. Y los “sí, pero…” son tan frecuentes en nuestras conversaciones! Me pregunto ¿por qué si queremos decir que no, decimos que sí, pero? Haríamos todos muy bien en intentar evitar esa trampa del lenguaje. Si es sí es sí y, si no es sí, entonces hay que decir que no. ¿Fácil, verdad? (Y no vale que penséis sí, pero…).

Gracias por tus reflexiones.