21 març 2012

Concentrar talento emprendedor




Hay cosas que no se improvisan.  La concentración de talento emprendedor que diferencia ecosistemas de innovación como el de Boston o California, no se improvisan. En 1946 el primer Venture Capitalist empezó a actuar en Boston, justo después de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual el MIT había contribuído a desarrollar la tecnología del radar. No fue una casualidad.  La sinergia entre universidades de primer nivel, de gobiernos que riegan abundantemente una investigación que se valoriza y un entorno empresarial con ambición y capacidad de riesgo no se improvisa.  Podemos poner todas la condiciones imaginables (edificios especialmente) pero sin la habilidad y la paciencia de concentrar talento emprendedor el ecosistema continuará dando los resultados que dan los artificios.  La suma de universidades mediocres o poco orientadas a valorizar conocimiento, gobiernos sin capacidad de definir políticas de largo recorrido y tejido empresarial que no piensa en grande no crea un ecosistema diferencial por muchos parques tecnológicos o incubadoras que se construyan. ¿de qué sirven incubadoras que regalan metros si no hay emprendedores genuinos? ¿de qué sirven centros de investigación que no valorizan nunca? ¿cómo van a vertebrar ecosistemas empresas que no saben crecer?  El desarrollo territorial es un poco más complicado que inventar una triple hélice en cada esquina coincidiendo con los mandatos políticos.  
A mí entender una de las mejores operaciones de concentración de talento puede llegar a ser el distrito 22@ de Barcelona. Pero curiosamente el propio Ayuntamiento de Barcelona se dedicó en el mandato anterior a difuminarlo impulsando una más que discutible operación en los espacios del Consorcio de la Zona Franca dedicado a la economía del conocimiento. Un grave error, que tiene más a ver con la frivolidad que con la estrategia. Los recursos son escasos y hay que consolidar prioridades.  El 22@ podría dar buenos resultados si hay perseverancia, si se entienden los ciclos y se concentran recursos de primer nivel.
Hay cosas que solamente pueden ser una consecuencia y no funcionan como un fin. Con lo innovación pasa lo mismo. Fran Chuan y Jay Rao lo explican muy bien en su último libro Innovación 2.0.
La construcción paciente de ecosistemas ricos en talento emprendedor es el camino. Cambiar culturas, optar por caminos propios, apoyar a los serios,  reconocer a los que arriesgan y saber que hay viajes que requieren constancia y resultados que son una consecuencia. 

(la imagen pertenece a una obra de Joachim Patinir)