22 març 2012

Talento emprendedor



Hay organizaciones que funcionan por su enorme capacidad de concentrar talento. En la Universidad de Cambridge no necesitan plan estratégico porqué consideran que su proceso de selección les garantiza  la captación de los mejores y entienden que éstos ya sabrán qué deben hacer. En el MIT hay muchas iniciativas de innovación, entrepreneurship o relación con la empresa que parecen pisarse el terreno unas a otras. Tienen mucha autonomía y confían en el talento para obtener resultados descentralizadamente, tal cómo sucede desde hace décadas.
Las concentraciones de talento son fundamentales para el impacto en el desarrollo territorial, especialmente si al talento “publicador” le añadimos talento emprendedor. Necesitamos gente que investigue en las fronteras del conocimiento y publique  pero también que sea capaz de valorizarlo. Necesitamos equipos de investigación en los que , a parte de publicar en revistas indexadas de prestigio,  valorizar sea una prioridad,  no una casualidad.
Para ello las universidades deben ser escrupulosamente meritocráticas, si les falla su sistema de gestión de talento, la mediocridad es incremental y la captación de recursos para investigar decreciente.  Una meritocracia abierta, no endogámica (cómo me apunta Francisco Longo de ESADE en un tweet), una meritocracia de referencia internacional, no exclusivamente local.
Es fácil escribir esto desde el Medialab del MIT dónde investigadores de primer nivel nos explican cómo se plantean reinventar el coche y la movilidad en las ciudades. Su pasión por innovar es contagiosa. Sería más difícil escribirlo desde una de estas universidades que relajaron su meritocracia y ahora se pierden entre el asambleísmo mal digerido y perspectivas provinciales.  Sería más difícil pero es imprescindible.
Es evidente que el talento emprendedor se da en determinados ecosistemas y el debate es fácil derivarlo hacia quién fue primero el huevo o la gallina, el ecosistema o el talento emprendedor. En cualquier caso, la preocupación por talento emprendedor es común a territorios, grandes empresas, start – up y universidades.
Necesitamos este tipo de talento “T – shape” que añade al conocimiento profundo habilidades transversales que le permiten emprender o innovar. 

(la imagen pertenece a una obra de Jacopo da Barbari)