31 de maig 2012

Cuando innovar parece una distracción



No todas las empresas del mundo están en crisis. Hay algunas que no llegan a satisfacer su demanda y que tienen como primer problema el encontrar mano de obra suficiente. Estos días en Latinoamérica me ha tocado visitar algunas de estas empresas que no dan abasto.  Para ellas, es un buen momento para innovar, tienen margen para arriesgar. Hacerlo es reservar una parte de energías para un futuro que no siempre será tan proclive. Es entrenar a la organización a dinámicas de mayor eficiencia y productividad y a poder vivir un día, no solamente de lo que hacen hoy y que les dan buenos beneficios, si no de lo que saben, multiplicando así su capacidad de nuevos negocios. Cuando todo va muy bien, algunos ven en la innovación una distracción en vez de una inversión. En cambio, cuando las cosas se tuercen y se quiere innovar por necesidad y a corto plazo, se encuentra a faltar la agilidad en el cambio y el no haber sistematizado la innovación. Si tienen alguna duda,  podrían preguntar a muchas empresas inmobiliarias españolas, muy pocas tuvieron tiempo de innovar.

La innovación es la válvula que utilizan las empresas para asegurar una adaptación a los cambios de contexto ágil y diferencial. Y eso, no se improvisa. 

(la imagen pertenece a una obra de Leonardo Da Vinci)