05 de maig 2012

Dogmáticos de sí mismos



Hay mentes que desprenden ese olor a cerrado que adquieren las casas de verano en el invierno. Para que una casa huela a cerrada no tiene porque ser vieja.  Es la falta de aire corriente y no la antigüedad lo que nos impacta. Hay egos arrogantes que se creen autosuficientes a cualquier edad. Son esos que usan las redes sociales para exhibirse pero no creen necesitar aprender nada de los demás. La apertura de mente, la prevención ante cualquier arrogancia,  una discreta ignorancia, son buenos aliados para la gestión. Acompañados de una empatía sincera, nos preparan para enfrentar retos serios. Cuánto más serios son los retos más respeto y humildad debemos mostrar. En realidad, no sabemos nunca quién nos va proveer de suficiente inspiración para alcanzarlos.  Hay pastillas para despejar la mente, pero no hay pastillas para abrir la mente. Es un entrenamiento lento y sostenido, no hay peor ridículo que ser dogmático de uno mismo.

(la imagen pertenece a una obra de Rembrandt).