01 de maig 2012

Políticas de crecimiento. Más concreción, menos frivolidad




Bienvenidas sean las políticas de crecimiento que deben acompañar la austeridad. Mucho me temo que cada uno las interpretará a su manera.  Para los del sector salud o educación significará que se relajen los recortes o para la gente de la construcción que venga otra oleada de obra pública. Me gustará ver en qué se concretarán los estímulos al crecimiento. Vistas las experiencias pasadas, uno sugeriría innovar un poco en las políticas de crecimiento, para que sean verdad.

A mi entender estas políticas deberían tener solamente un objetivo claro: ayudar a que las empresas tomen decisiones de crecimiento. Hasta ahora el crecimiento que se ha demostrado sólido se basa en innovar, en saber posicionarse en mercados globalizados y en resolver bien la ecuación calidad – eficiencia. Fácil de decir pero no fácil de resolver en cada caso.  El momento es suficientemente serio cómo para los estímulos al crecimiento se dilapiden en fórmulas que no supusieron nada en el pasado. Hay que ayudar a las empresas a tomar decisiones concretas de creación de puestos de trabajo concretos porqué defienden oportunidades concretas.  De una forma limpia y nada burocrática, estas políticas deben resolver  el trade – off empresa – sociedad. La sociedad debe ayudar a las empresas a crecer y éstas deben adoptar fórmulas de crecimiento que creen ocupación, que sean sostenibles y que reviertan con una fiscalidad justa.

Algunas ideas: potenciar especialmente el emprendimiento claramente orientado al crecimiento, potenciar a empresas innovadoras contrastadas más que a proyectos de innovación periférica,  establecer ayudas orientadas a oportunidades de crecimiento internacional claramente identificadas. Simplemente procurar estímulos reales y olvidarse de políticas artificiales o de subvenciones por aspersión (muy poco para muchos sin ningún resultado significativo).

Si las políticas de crecimiento no son palanca concreta de crecimientos concretos, serán un boomerang.  Y me temo que no nos podemos permitir más frivolidades.
Veremos.

(la imagen pertenece a una obra de Rembrandt, una de las mas conocidas),

1 comentari:

02 de maig, 2012 11:21
Luis Muñoz ha dit...

La Administración puede apoyar el crecimiento limitando su tamaño y, por tanto, su necesidad de fondos. El Estado como promotor es una broma de mal gusto: no sabe ni ajustarse a si mismo.

Que dejen de utilizar los fondos que nos quitan para ayudarnos a desarrollarnos: no saben. Lo más que pueden hacer es poner medios para compensar las desigualdades y facilitar el desarrollo social y económico (sanidad, educación, infraestructuras)