Construir la diferencia



Para construir la diferencia no hay que estar solamente a la última, hay que definir lecturas propias de las tendencias que los más informados observan. El problema no es de cantidad, ni de calidad, de información.  Gracias al acceso electrónico a las revistas de referencia y a la difusión de conocimiento que universidades, consultoras e investigadores hacen a través de Internet es más fácil que nunca seguir las últimas tendencias. Se trata más, de tiempo y criterio, que de dinero. Definir lecturas propias, basadas en la propia experiencia y entendimiento de la realidad en la que queremos incidir, es lo que permite construir la diferencia respecto a los demás. La lectura propia y la capacidad de innovar de acuerdo con ella, es lo que permite a una organización construir una ventaja competitiva sostenible.  Tener un buen sistema de información personal o corporativo es básico, pero solamente con leer Businessweek o el Quarterly de Mckinsey no nos diferenciaremos. Se trata de tener capacidad de criterio y lectura propia, de ahí salen las nuevas ideas que deben complementarse con la disciplina suficiente cómo para llevarlas a cabo. Por eso viajar continua siendo importante, porqué permite elaborar lecturas propias más que copiar, ofrece tiempo de aviones y aeropuertos para pensar. Ahora bien, lo definitivo es lo que pasa después del viaje. La diferenciación está en nosotros.

(la imagen continua siendo de Bellini, otro juego de manos)

Comentarios

Luis Muñoz ha dicho que…
De acuerdo con el mensaje, pero el escenario es mucho más complejo. La cantidad de opiniones y visiones cualificadas, contradictorias y complementarias, que tenemos de la realidad es grande. No es fácil sacar conclusiones o elegir.

Por otro lado, han proliferado los ejes sobre los que se analiza la realidad. La complejidad es cada vez mayor.

Hasta dónde llegar?