27 de febrer 2013

Más importante que una ley de emprendedores




Si quieren hacer una ley de fomento del emprendimiento que la hagan. Incluso puede traer cosas positivas si consiguen que se pague el IVA cuando se cobra efectivamente o se proteja más el patrimonio de los emprendedores. No creo en leyes de emprendedores porque no me parecen lo central de la cuestión, pero bienvenidas sean si nos ayudan a hablar en serio de emprendimiento.  Pero no vayamos a confundirnos. Sin negar la buena voluntad que hay detrás de la ley, hay cosas que van mucho más allá que la existencia de una norma. Igual que la motivación, el emprendimiento no se alcanza simplemente con leyes. No estoy en contra por estar, simplemente me gustaría poner al tilde en cosas que son tanto o más importantes que una ley de emprendedores:

1. Más importante una ley de emprendedores es que en las escuelas deje de estigmatizarse a las empresas y se las presente como entes de naturaleza puramente especulativa sin ninguna contribución social. Las empresas vertebran las sociedades y pueden presentar ejemplos muy positivos de responsabilidad social, empezando por la ocupación. Las empresas y los empresarios son, como todo, un colectivo plural, dónde hay de todo, de lo mejor y de lo peor.

2. Agilidad. Para fomentar el emprendimiento es importante no poner palos a las ruedas al despliegue de proyectos, ni de emprendedores ni de empresas consolidadas. Tener una administración ágil, que haga cumplir las normas pero que se aplique gran celeridad es una de las ayudas más importantes.

3. Poner el énfasis en una cultura de emprendimiento que mejora a través de subvenciones o deducciones es erróneo. Las empresas crecen no porque haya subvenciones si no porque hay clientes.

4. Difundir la cultura del talento emprendedor. Lo fundamental para que una empresa triunfe no es la idea ni el business plan, si no la gente capaz de aplicarlos.

5. Difundir la idea de la gestión responsable del riesgo. No hay innovación ni emprendimiento sin riesgo, pero la gestión del riesgo debe ser responsable. Aunque sea algo habitual en innovación y emprendimiento, fracasar no es un deporte, si no hay alternativa, hay que procurar fracasar rápido y barato, pero sobretodo, lo fundamental es aprender de los fracasos para tener más oportunidades la próxima vez.

6. Es fundamental conseguir más visibilidad a empresarios con relatos socialmente positivos. No puede ser que solamente se visibilice a los empresarios cuando tienen problemas o cuando alguno evidencia comportamientos inmorales. Toda la transparencia, faltaría más,  pero para lo positivo también.

7. Evitar el emprendimiento como nueva pose social. Jóvenes que creen que porque se ponen la etiqueta de emprendedores tienen derecho a subvenciones, a inversiones de los VC y otras ayudas. Los emprendedores deben ser gente que se esfuerce y no se excuse en la incomprensión si no convence a los inversores. Los emprendedores no son gente que vive en la queja sino que sabe manejar la adversidad.

8. No confundir emprendimiento con juventud. He aprendido de Jay Rao, de la Babson School, el college de referencia en entrepreneurship de USA que aquellos emprendedores que dan más resultado son mayores de 35 años, con cargas familiares y una primera experiencial profesional y un networking propio a sus espaldas.

9. Hay un tipo de emprendimiento muy importante, el emprendimiento corporativo, que nace de una misma empresa o entre empresas consolidadas. Su impacto económico pude ser muy alto, y si se hace una ley, no deberían quedar excluidos. Hacer nacer empresas de empresas también es emprendimiento.

10. Evitar que haya más gente que viva de ayudar a potenciales emprendedores que emprendedores de verdad. Que ya nos conocemos y creamos burbujas sin querer. No se trata de llenar el país de aceleradoras de empresas dirigidas por alguien que nunca ha arriesgado ni ha creado una empresa. La nueva burocracia alrededor de los emprendedores puede ser un oxímoron de libro.

Necesitamos más una sociedad con cultura emprendedora que con leyes de emprendimiento.  Con ley o sin ley, el emprendimiento está en la parte de la solución a nuestros restos, en esto creo que estamos de acuerdo casi todos.

Publicado en http://www.economiadigital.es/es/notices/2013/02/mas_importante_que_una_ley_de_emprendedores_38617.php

(la imagen pertenece a una obra de Andrea Mantegna)


2 comentaris:

05 de març, 2013 19:17
Anònim ha dit...

Siendo cierto lo que dice, también hay que tomar medidas (en forma de Ley o a veces simplemente en forma de mejor gestión) para facilitar la actividad emprendedora centrándose en tres cuestiones: que exista financiación para las iniciativas viables; que se eliminen trabas burocráticas; que se reduzcan los costes fijos al inicio de actividad (cotizaciones sociales).

Aquí hay una interesante campaña de recogida de firmas de medidas en este sentido: http://www.change.org/es/peticiones/mariano-rajoy-presidente-del-gobierno-medidas-para-facilitar-la-actividad-emprendedora

06 de març, 2013 10:08
Manex ha dit...

Xavier, estoy de acuerdo con las "tildes" que colocas a la ley del emprendedor.

Me parecen fundamentales los puntos 1 y 5: la educación y la gestión responsable del riesgo. Pero es justamente aquí donde existen las mayores mayores dificultades.

Hay mucha gente la que ha vivido de la cultura del pelotazo y del dinero fácil, la antítesis de la gestión responsable. Es lo que ha mamado mucha gente joven de este país, y ésa es la visión que tiene de una empresa.

Ahora, en cambio, toca lo contrario: esfuerzo, esfuerzo y más esfuerzo, de empresarios y no empresarios. Y me gustaría equivocarme, pero la travesía de una cultura a otra se antoja larga y dura.

Para finalizar, permítime añadir una tilde más, la nº0, previa a las que expones: la educación y la formación de los niños y jóvenes. Es aquí donde se afianzan valores como el trabajo, el esfuerzo, el compañerismo, la disciplina, etc. fundamentales para una gestión responsable en las empresas. Y esto es inviable con las tasas de abandono escolar que tiene este país. Éste es el verdadero talón de aquiles, y mientras no se aborde de verdad este problema de base, se estará construyendo la casa comenzando por el tejado.