27 de juliol 2013

La gestión de la complejidad




Una de las nuevas fronteras del “management” será la gestión de la complejidad. Las organizaciones son más poliédricas, se mueven en contextos de cambio acelerado y en escenarios de comunicación con multiplicidad de interlocutores significativos. Las organizaciones y su gestión son realmente hoy más complejas? En buena medida, sí. Los factores que incrementan la complejidad de las organizaciones son diversos.

En primer lugar el conjunto de vectores de información que permiten la toma de decisiones se incrementa exponencialmente al crecimiento del ‘big data’. En general, las organizaciones disponen de más información de la que son capaces de procesar por sus mecanismos habituales. Buenos directivos con experiencia, acostumbrados a tomar decisiones sobre un número de vectores de información limitados, se ven perdidos cuando el número de vectores y su detalle se incrementan. El cambio de paradigma de la información comporta un cambio de paradigma en la gestión, especialmente en aquello que está en el corazón de la función directiva: la toma de decisiones.

Un segundo factor de la complejidad está asociado a escenarios de comunicación con muchos actores. La eclosión de Internet y especialmente de las redes sociales, hace que el nivel de interlocutores a tener en cuenta en cualquier ámbito de la gestión haya crecido increíblemente y que la velocidad de la comunicación tienda a la simultaneidad. Cualquiera puede ser un emisor significativo en un mundo donde la privacidad tiene a reducirse hasta extremos preocupantes y donde la opacidad deja de ser una opción sostenible. Vivir en transparencia es más complejo, la exigencia de autenticidad y cohesión se pone en evidencia, hasta el ridículo, cuando las personas y las organizaciones fingen o disocian sus discursos y sus actos.

El tercer factor es la globalidad. El juego entre lo global y lo local marca de la vida de las organizaciones y cada vez más la de las personas. Nuestras geografías se multiplican y el juego entre el arraigo y la presencia global es un factor de gestión compleja.

Y finalmente, un factor clave de complejidad está asociado a la innovación. Desde la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación que se manifiesta con toda fuerza en los años noventa, el cambio externo a las organizaciones se acelera. Ya no es suficiente la planificación estratégica porque el mundo cambia más rápido que nuestra capacidad de planificar. La innovación deviene el mecanismo en cómo las organizaciones afrontan el reto de cambiar acompasadamente a un cambio externo que las nuevas tecnologías han acelerado.

El último factor de complejidad está asociado a las personas, pero este no es nuevo. La gestión de la complejidad requiere que aprendamos nuevas formas de reducción de los problemas para llegar a afrontarlos, nuevas jerarquías ponderadas de formas diferentes y, aproximaciones más poliédricas a cualquier fenómeno. La gestión de la complejidad requerirá aprender y desaprender y afectará al corazón del “management” constituyendo un nuevo y apasionante reto.
Este año, el Global Forum Peter Drucker, que se celebra como siempre en Viena el 14 – 15 de Noviembre está dedicado a Managing Complexity y está plagado de “rock stars” del management. Valdrá la pena.


(La imagen pertenece a una obra de Giovanni Bellini)

Una versión de este post ha sido publicada en Diari de Terrassa a 27 de Julio de 2013.