Ignorancias militantes




Ignorar no es una condición, puede ser un propósito. Establecer como prioridad aquello que no quieres saber. Labrar prioridades estrictas ante el spam como contexto. Identificar lo que quieres olvidar antes que te sea conocido.  Ni siquiera desechar, simplemente no incorporar. Militar en las ignorancias escogidas como higiene, casi como espacio vital. 

Lista mínima de ignorancias deseadas:

1. Las intimidades impropias. Es decir, intimidades cazadas furtivamente, sin consentimiento. Lo privado es privado. Respetar es limitar.
2. Los mimetismos. En el mundo del cortar y pegar, reivindicar el original ante el artificial no es baladí.
3. Lo insustancial. En el sentido de sobrero, de superficial, de complemento innecesario.
4. Los recuerdos improductivos. Los que emponzoñan el alma o la agenda.
5. Los pesados, aquellos que sin saber lo que van a decir sabes que van necesitar muchísimo tiempo para decirlo. 

(la imagen pertenece a una obra de Giovanni Bellini)

Comentarios

@NBerberana ha dicho que…
Buena propuesta, Xavier. Sólo una duda: ¿podemos escoger nuestros recuerdos? Saludos.
xmarcet ha dicho que…
Buenos días, en parte sí, hay una cierta disciplina para olvidar
Miguel Carrión ha dicho que…
Como siempre !diana¡ En la vida profesional,para los que ya somos veteranos, percibes y valoras la pérdida tiempo que te han robado alguna de la ignorancias que indicas. Detectar la mediocridad y darle la espalda es una lección también para aprender. Gracias Xavier por afinar ideas para poder mejorar la eficiencia sorteando consumos enfermizos que nos rodea.