27 de gener 2013

Gestionar lo innecesario



Me gustó mucho una frase pillada al vuelo de una entrevista en La Vanguardia (11.01.13) a Ignacio Vidal Folch en el sentido que a partir de los cincuenta años nadie debería hablar mal de los demás. Hay muchas ofensas y muchos desprecios innecesarios en nuestra vida, personal y profesional. Y si lo miramos con perspectiva, se perciben todavía más innecesarios. No quiero decir que no debamos ser capaces de la contundencia ante comportamientos reprochables. Me refiero a estos pequeños destellos de desdén, a la tontería profesional, a la incapacidad de agradecer.  Me refiero a las veces que juzgamos sin venir a cuento, o a ese adjetivo de más que delata una cierta soberbia que vive profunda. La falta de finezza en el trato a los demás, en el manejo de tonos inapropiados. A veces el exceso de elogios vuelve una situación en artificial innecesariamente. Menos es más, también el respeto a los demás; menos, pero oportunos y sinceros.

Los líderes solventes son gente que evita lo innecesario y se vuelca en una lógica de servicio y de respeto. Efectivamente, hay un momento en la gente presenta una humildad real, para nada impostada y evita lo innecesario. Desde luego, evitar lo innecesario es una muestra de madurez.


Més informació
24 de gener 2013

Cosas que dependen de nosotros




Artículo publicado en Economía Digital (24.01.13) http://www.economiadigital.es/es/notices/2013/01/cosas_que_dependen_de_nosotros_37314.php

A veces parece que todo depende de los demás. Unas veces so los políticos que no ayudan, otros los bancos que no dejan dinero, otras el mundo en general que no da las mismas oportunidades a Europa que en siglos anteriores. Entonar la queja como himno cotidiano es una opción respetable, pero hay otras., que además no son incompatibles con reclamar aquello que consideramos justo y necesario. Los países se construyen, en gran parte, desde convicciones personales.   Hay mucha gente que,  sin esperar nada ni tampoco renunciar a nada de lo público, se espabila contando solamente con su iniciativa.  Hay cosas que dependen solamente de nosotros y de cuya responsabilidad no podemos ni queremos abdicar. La lista es larga, aquí hay algunas sugerencias para empezar.


  1. La ética de nuestros negocios.
  2. La internacionalización de nuestras empresas (con enorme esfuerzo personal, eso sí).
  3. Acertar en la estrategia.
  4. Servir desde el liderazgo.
  5. Arriesgar responsablemente desde la innovación.
  6. Emprender, sin aspavientos, combinando voluntad de negocio y responsabilidad social.
  7. Fichar a gente mejor que nosotros para crear espacios atractivos al talento.
  8. Vivir en clave de oportunidad más que en clave de queja.
  9. Cooperar para competir mejor.
  10. Aprender cada día y desaprender cuando toque.
  11. Desterrar cualquier éxito del pasado, mantener la humildad de los comienzos es condición de continuar avanzando. El día que nos lo empezamos a creer, empezamos a caer.
  12. Nuestro esfuerzo. Nuestra resiliencia.



Cuando el entorno ayuda, decimos que se dan externalidades positivas. Hoy no abundan. Pero tenemos muchas posibilidades y si evitamos caer en la zozobra compartida, tendremos más. También depende de nosotros. 


Més informació
15 de gener 2013

Volveremos a escribirnos cartas




Siempre me han impresionado estas cartas de emigrantes que transitaban el amor entre parejas alejadas. Cartas escritas artesanalmente, preñadas de trayectoria, que se movían al ritmo de los navegantes. Ya casi hemos olvidado las emociones que estas cartas podía producir, eran emociones espaciadas. El correo era un bien escaso pero tangible, físico . La verdad es que hasta los ochenta las cartas eran un canal de relación habitual entre la gente y entre las organizaciones. Antes la gente ponía puño y letra a las emociones, hoy le ponemos teclados. Las liturgias son distintas, pero las emociones contemporáneas pueden ser también intensas, además de mucho más frecuentes. De hecho, todo cambió con la llegada de los mails como certificaron Tom Hanks y Meg Ryan en You’ve got a mail (1998). Desde entonces la gente puede recordar sus amores por las innovaciones tecnológicas asociadas. Los amores por sms, por los messsengers, por Skype, por WhatsApp. La intensidad no la pone el canal, la ponen la personas, pero la gratuidad y facilidad de uso invitan a la frecuencia y crean la dependencia.

No siento nostalgia de las cartas como canal habitual, simplemente me apetecería repetir de vez en cuando la liturgia. Recuperar el papel personal con buen gramaje y escribir en pluma a riesgo de borrones. Las frases no serían más transcendentes pero tendrían detrás más tiempo invertido y podrían leerse con un sabor distinto. Me apetecería volver a escribir cartas y firmarlas como antes, después de releerlas. Desafiar mi pésima caligrafía para componer una pieza sólida en palabras y con ese diseño natural de los interlineados imperfectos y de renglones imposibles de justificar. Buscaría un destino digno, para nada banal y me acordaría de mis abuelos escribiendo cartas desde Liverpool o Manchester hasta Alcoy.

Estoy convencido habrá un día que volveremos a escribirnos cartas. 


Més informació
12 de gener 2013

Management de la contradicción




Las empresas, las organizaciones en general, igual que las personas viven a menudo en contradicción. El gap entre el decir y el hacer es el hilo conductor de la contradicción. El nivel de autenticidad y coherencia de las organizaciones depende mucho del tipo de liderazgo y de la clase de valores que les sean predominantes. Un cierto nivel de contradicción siempre existe y en muchos casos no rompe el equilibrio y no es para rasgarse las vestiduras, simplemente es la vida misma. Pero en otros casos,  la contradicción es tan excesiva que se hace hiriente, desmotivadora y vuelve las organizaciones artificiales.

Estas son algunas contradicciones que he observado en años:

1. dedicar muchos esfuerzos a definir perfectamente las razones por las que se agota su modelo de negocio en vez de cambiarlo.

2. encargar planes, a veces muy caros, sin ninguna intención de aplicarlos.

3. alardear de calidad y esconder el back office.

4. crear comités para marear la perdiz o duplicar las responsabilidades.

5. escribir reglamentos que desvirtúan las reglas.

6. predicar el riesgo pero intentar vivir de las subvenciones.

7. simular decisiones en vez de tomarlas.

8. confundir autoridad con liderazgo.

9. hablar todo el día de innovación y penalizar el fracaso responsable.

10. Definir muy detalladamente el camino del cambio imprescindible sin ni siquiera empezarlo. 


Més informació
08 de gener 2013

13 verbos para 2013. Hacer los deberes.




1. Salir de la zona de confort. Desterrar cualquier soberbia del pasado.

2. Crear valor para un cliente cambiante como obsesión prioritaria. Empatía militante. Diferenciación.

3. Perseverar nuestra internacionalización en un mundo cambiante.

4. Liderar es servir. Cada día.

5. Aprender como forma de crecer. Update natural, intrínseco.  Más que aprendices debemos ser aprendedores.

6. Innovar como cultura, como responsabilidad compartida. Gestión responsable del riesgo.

7. Definir una espiral de talento para desterrar la inercia a la mediocridad.

8. Evitar la desmotivación.

9. Emprender: nueva función corporativa.

10. Alinearnos en una visión compartida. Interiorizar la estrategia para descentralizar las decisiones.

11. Integrar la comunicación en la estrategia:  dentro, no al lado.

12. Encontrar sentido cada día a lo que hacemos.  Construirnos un relato con una transcendencia no impostada.

13. Divertirnos y comprometernos.


Més informació