31 d’octubre 2013

La muerte de la privacidad





Uno de los signos de nuestra era es la pérdida de la privacidad. Se agotó la ingenuidad. Lo que viene por delante, el Big Data y la Internet de las cosas, promete grandes avances, pero no precisamente en privacidad. Al menos, la privacidad como la entendimos hasta la revolución de las TIC. Esa privacidad que Philippe Ariès y George Duby relataron en su gran obra “Historie de la vie privée” (1987). ¿De qué sirve en un país tener leyes muy restrictivas en protección de datos si luego los servicios secretos cambian cromos con nuestros datos sin ningún rubor? La privacidad clásica ha muerto. Con la privacidad pasará como con el tiempo, será algo que los solamente los muy ricos o los más irrelevantes pueden disfrutarlo. Mientras nos acostumbramos a vivir en transparencia deberemos ser conscientes de algunas cosas:

1. La comunicación privada será peripatética. No irá mucho más allá que la conversación con amigos paseando sin aparatos conectados. Los bares, restaurantes y despachos estáticos me dicen los entendidos son de muy fácil escucha. El teléfono, por lo visto,  es un medio de comunicación semi – público.

2. Nuestro Gmail, Hotmail o correo Apple no son cerrados. Sobre los criterios que van a usar para abrirlo los funcionarios en  USA no creo que nadie pueda hacerse ilusiones sobre el respeto que tendrán.

3. Las redes sociales son un campo abierto. La privacidad es una ilusión. Es cierto que determinadas prácticas o imprudencias fomentan una exposición más arriesgada, pero la exposición es consustancial a las redes sociales.

4. Se acabó el consenso y el silencio. Por honesta discrepancia o por insidias o difamaciones interesadas, deberemos aprender a vivir sin consenso sobre las personas y deberemos construir criterio sobre las mismas más allá de lo que alguien pueda llegar a decir de alguien. No hay control sobre la comunicación sobre nadie ni desde nadie.

5. La privacidad, de momento, es un espacio interior, con el permiso de la biotecnología entrante. Quizás un día Google Maps cartografiará el alma de cada uno.

6. Los secretos, la propiedad intelectual y la confidencialidad serán una heroicidad o una casualidad.

¿Será un drama vivir sin privacidad? Será distinto. Habrá que aprender a forjar identidades más permeables.  Deberemos desaprender algunas de las cosas que aprendimos recientemente. Construir una nueva privacidad es uno de los grandes retos de innovación que tenemos por delante. La privacidad clásica será un gran negocio, un lujo. 

(la imagen pertenece a una obra de Giovanni Bellini)


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28 d’octubre 2013

Startup; una cosa es teorizar y otra perder dinero




Prefiero escuchar dos minutos a alguien que haya perdido su dinero en una startup que dos días a esos teóricos del emprendimiento que no han arriesgado nunca nada y se atreven a dar lecciones a tutti quanti. Cuando pasan meses escuchando lo mismo del emprendedor “estamos a punto de vender” o “hay un nuevo socio que quiere entrar” y la realidad es que nunca acaban de llegar las ventas o el nuevo socio, hay unas cuantas cosas mínimas exigibles. He encontrado estas seis:

1. La honestidad. Esconder a los socios inversores la realidad no lleva a ninguna parte. Si llevamos dos años intentando vender y no lo conseguimos, la misma canción ya no sirve. Hay que poner nuevas iniciativas y nuevos argumentos encima de la mesa.

2. Olvídate del business plan y escucha a los potenciales clientes. Entiende porqué no te compran. ¿no nos ven diferentes? ¿no aportamos suficiente valor? ¿no inspiramos confianza? La respuesta está en los clientes.

3.  Demostrar capacidad de pivotar. Si el plan A no funciona, probemos con el B o con el C, antes que se nos termine la gasolina y debamos parar del todo. La agilidad estratégica es exigible siempre, pero en empresas que empiezan, mucho más.

4. El esfuerzo. No es la solución a todo, pero no puede haber dudas entorno al esfuerzo. El juego es claro: unos poden dinero con riesgo a perderlo ( y no siempre son supercapitalistas a los que perder no importa, a veces, son gente que pone dinero muy sudado, muy trabajado) y otros ponen todo el talento y todas las horas. Aquí no puede haber dudas.

5. Lo de fracasar rápido y barato es una gran verdad, pero cuesta mucho saber cuando vale la pena continuar arriesgando y gastando más dinero o cuando es mejor parar.  Lo digo por experiencia.

6. Al final, si no va bien, debemos aprender de ello, pero no aprenderemos si no nos lo proponemos seriamente. Aprender es una esfuerzo adicional, básico y que hay que hacerlo cuando los ánimos no están precisamente en la cumbre. En este momento lo que quieres no es analizar si no olvidar. Y es un error, hay que cerrar las startup aprendiendo. Quizás habrá sido el máster más caro de nuestra vida, pues al menos, aprendamos algo.

Que una start up no vaya bien no es raro, pero cuando se trata de una en la que has puesto ilusión, esfuerzo y dinero es distinto. Mucho peor es cuando además has convencido a tus friends, fools and family a que también pongan cantidades respetables.

Hay que tener resiliencia y aguantar, hay que evitar tirar la toalla antes de tiempo y no hay que salir quemado. Emprender es el camino, habrá una próxima vez o quizás empezaremos a vender y salgamos del valle de la muerte esta misma vez. Emprender es vivirlo. 

( La imagen es un detalle de una obra de Giovanni Bellini)


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27 d’octubre 2013

Ocell de pedra




Aprofitem aquesta mena d’estiu que es prolonga fins la Castanyada per fer una excursió curta però molt agraïda. Sortim de La Casa de la Vall de Mura en direcció nord pel camí principal i no el deixem fins que un camí s’enfila a la dreta. El trencall està marcat per fites de pedra i coincideix amb la línia d’alta tensió. No hi ha pèrdua possible. Ens enfilem fins a l’Ocell de pedra, una estructura de roca peculiar amb un parell de roques foradades que li donen molta gràcia, és com un joc de construccions a mig fer. Pels que ens espanta i molesta caminar per costat dels estimbats és una mica empipador. Cal pujar per unes roques i després passar per un camí estret una mica aeri. Però la majoria de gent hi deu passar tranquil·lament. En tot cas, ha valgut la pena, les vistes són espectaculars als dos cantons de la Carena dels Emprius que comença allà mateix. A un cantó queda Roca Sareny i a l’altre tota la seqüència que culmina a les Roques de la Coca i el Montcau. Seguim per la carena que és llarga, ventada i puja poc a poc fins arribar al Queixal Corcat l’extrem oposat dels Emprius. Baixem fins al Collet del Llor i tornem per la Font de la Guineu. Una mica més de 6 km que hem fet amb una hora i tres quarts aturant-nos a esmorzar.
Avui la muntanya estava a vessar. Els cotxes eren com cucs aparcats a banda i banda de la carretera. En dies com avui , hom pensa que potser caldria fer alguna cosa per garantir la protecció de paratges tan especials. Per si no n’hi havia prou hem trobat una d’aquestes curses de muntanya organitzada des de Sant Llorenç Savall ( convenim que això del Kilian Jornet està desplegant una plaga !!!).  Malgrat la calor, hem tingut un matí fantàstic en una excursió molt planera, el desnivell no supera els 350m. Recomanable per dies en el que no es vol forçar massa. 


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25 d’octubre 2013

Acaso los que solamente saben decir no ....




Acaso los que solamente saben decir que no, ¿crean más oportunidades?

Los que se niegan a desaprender, ¿son más sabios?

Aquellos que muestran gran cinismo ante los entusiastas, ¿son más eficientes?

Los que pugnan por vivir en terreno planificado al detalle, ¿quedan a cobijo cuando llega el terremoto de la disrupción?

Los que no sueñan ¿están más despiertos?

Aquellos que conducen mirando exclusivamente el retrovisor ¿aportan más visión estratégica?

Los que necesitan que el mundo entero les motive cada día ¿están más implicados y aportan por encima de la media?

Aquellos que exhiben gran arrogancia ¿están más preparados para leer los cambios acelerados del mundo?

Si ante estas preguntas nos sentimos más confortables respondiendo NO, pensemos en cómo dar una oportunidad a la innovación, seguramente es la vía más responsable para hacernos cargo del futuro.

(La imagen pertenece a una obra de Giovanni Bellini)


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22 d’octubre 2013

cuando los directivos no ascendieron gracias a la innovación




Muchos directivos ascendieron gracias a su capacidad de ejecución. Lo suyo fue desplegar más que explorar. Abrazan la innovación por convicción o porque toca pero cuando llega la hora de la verdad….. cuando el riesgo se conjuga en decisiones que aterrizan en su mesa o cuando deben dar ejemplo en introducir la innovación en medio de una agenda del día a día abarrotada…..entonces….

Los directivos, como la mayoría de profesionales, se sienten cómodos tomando decisiones en su área de seguridad, cruzando vectores que conocen y les permiten construir criterio sobre terreno conocido. La innovación es muy a menudo lo contrario. Y quién empieza, o quién ha crecido como directivo con prácticas profesionales solventes pero alejadas de la innovación y el emprendimiento, debe aprender a innovar y emprender con sus equipos, a gestionar riesgos y a procurar acertar o fracasar rápido y barato ( lo cual es fácil de recitar pero no tan fácil de concretar). Es probable que los miembros de sus equipos que han abrazado la lógica de la innovación y que esperan de sus directivos algo de lo qué aprender añoren tener jefes que hayan crecido en la innovación. En general, respetamos los jefes de los que aprendemos, esta regla rige también cuando innovamos. Por ello, es muy importante que los directivos desarrollen liderazgos innovadores, sepan asumir decisiones de riesgo y aprendan de los fracasos con sus equipos.  Pero los directivos que abrazan el discurso de la innovación pero no su práctica, que se miran el riesgo desde la barrera, pueden ser directivos responsables de innovación pero no serán líderes de innovación. Un factor clave de éxito para la innovación es la convicción. Sin autenticidad la innovación tiene pocas probabilidades. Necesitamos líderes innovadores auténticos.

(la imagen pertenece a una obra de Giovanni Bellini)


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