11 de gener 2014

La lucidez ante el éxito




Esta semana he tenido la ocasión de compartir mesa en el Celler de Can Roca con buenos amigos. No puedo añadir nada a la crítica gastronómica, es el mejor restaurante del mundo. Tenerlo cerca de casa es una suerte y un orgullo. En la agenda estaba una cena inolvidable y lo fue. Lo inesperado fue una larga conversación con dos de los hermanos Roca que estaban al pie del cañón.  Las reflexiones que desgranaron sobre el éxito fueron tan inolvidables como la propia cena.  Comprobar como la excelencia no comporta la arrogancia es una delicia. Se saben líderes pero otean que no lo serán siempre. Notan la presión por la fascinación del número uno pero intentan evitar ser arrastrados por el éxito. Por las invitaciones constantes, por la facilidad de llegar a cualquiera, por las entrevistas y reportajes constantes de los medios más reputados del mundo. Piensan que esto no durará siempre. Saben que muchos que ahora les encumbran necesitaran otros relatos y los necesitaran pronto. Son conscientes de que su estilo dejará el paso a otras cocinas igualmente extraordinarias. Piensan en cuando no estarán entre los cinco primeros y lo importante que es no perder el público local para cuando llegue el momento. El éxito les ha llegado después de haber trabajado mucho (27 años) y de venir de una familia que ha trabajado mucho. Esto les hace especialmente lúcidos ante el éxito. No todo el mundo sabe transmitir humildad y ambición después de haber llegado a la cima. Para innovar, para mejorar, para sorprender, ahora lo tienen mucho más complicado. Necesitan hacerlo seguramente con menos tiempo ( la agenda no es la misma) y más rápido ( los focos están centrados en ellos) y esto no es fácil. Pero si alguien puede mantenerse en el liderazgo son aquellos que no dejan nublarse por el éxito y lo viven como algo efímero. Que saben que no continuar con la dura disciplina de intentar nuevos platos o postres o visitando productores locales es empobrecer la propuesta. Reconforta encontrar gente que llega a la excelencia y mantiene la perspectiva, la exigencia, el esfuerzo.  Dicen, “el éxito embauca”, es goloso,  puedes ir de invitación en invitación, de entrevista en entrevista, pero no olvidan que lo que les llevó al éxito eran otras cosas y saber mantenerlas es la clave de la continuidad. Íbamos a por una lección de cocina y salimos con otra lección de management y de humanidad. 

( la imagen pertenece a una obra de Pinturicchio)