04 de febrer 2014

Ser socio y ser accionista



Ser accionista no me parece exactamente lo mismo que ser socio. Ya sé que los expertos lo saben definir perfectamente. Este no es un post técnico ni jurídico. Escribo desde mi limitada experiencia de accionista y de socio. Ser accionista es tener una parte de la propiedad de una empresa pero no implica latir con la empresa. Ser socio es estar del mismo lado. Es asumir responsabilidades conjuntamente. Para ser socios hay que aprender juntos, celebrar éxitos, encajar fracasos, apostar por la innovación tomando decisiones de riesgo compartidas. Cuando los accionistas quieren vender no apuestan por innovar, apuestan por maquillar la empresa, hacerla más interesante que perdurable. Los socios apuestan por la innovación por responsabilidad social porque es la mejor manera de construir el futuro. Los accionistas leen números. Los socios leen el valor presente y futuro. Son lógicas legítimas pero distintas.  La maximización del valor para el accionista ha sido una moda estúpida que ha hecho añicos la confianza y la ética de muchas empresas. ( ver al respecto el extraordinario artículo de Steve Denning en Forbes The Dumbest Idea In The World: Maximizing Shareholder Value http://www.forbes.com/sites/stevedenning/2011/11/28/maximizing-shareholder-value-the-dumbest-idea-in-the-world/ ). Es la máxima del corto alcance. Los socios estiman los beneficios como el que más pero en una senda de sostenibilidad propia y de responsabilidad social. Nadie quiere perder. Ni el accionista, ni el socio, pero la perspectiva es a menudo distinta.

Uno se puede sentir socio y no ser accionista y se puede ser accionista y no practicar como socio. Lo ideal es que los accionistas de las empresas, especialmente cuando no son muy grandes, sean socios leales, a las duras y a las maduras. Encontrar accionistas, inversores, no es fácil. Encontrar buenos socios es de lo más difícil. 
( la imagen pertenece a una obra de Pinturicchio)