22 de juliol 2014

De la importancia del Know who




Decía Peter Drucker en “Management Challenges for the 21st Century”, que el cambio no se puede gestionar, que solamente es posible ir por delante de él. En esta anticipación al cambio, no solamente es importante la visión y el know how para alcanzarla, es fundamental el know who. Quién hace las cosas, es diferencial. Contar con talento suficiente es clave para el rendimiento presente pero también para la adaptación y el cambio. Sin profesionales comprometidos, honestos, competentes y con empatía con  el cliente hay poco que hacer. Además, en los tiempos que corren, los necesitaremos ágiles y con capacidad para combinar eficiencia en el día a día y destreza para la innovación. ¿Es pedir mucho? Es simplemente nuestro mundo. Son perfiles de  los profesionales y de los líderes que necesitamos.  La alternativa sería intentar gestionar organizaciones sin talento. Actualmente hay un debate sobre si es posible el management sin managers (Gary Hamel es uno de los grandes animadores de este debate). Pero a menos managers, todavía será necesario más talento. Lo mismo sucede con la estrategia, a menos talento más planificación, a más talento más flexibilidad. El talento es quién mejor engarza estrategia e innovación. La rigidez del sector público clásico,  da a entender que quién haga las cosas es relativo mientras tenga el nivel burocrático correspondiente.  Las inercias del sector privado y algunas de sus culturas corporativas tampoco se presentan como necesariamente meritocráticas. A veces, en el sector público y en el privado se gastan muchos recursos que luego se desaprovechan por no tener en cuenta suficientemente el know who.

Cuando nos toque liderar un proyecto o una organización, una parte muy importante de nuestro éxito, va a depender de la capacidad que tengamos de congregar talento y no desmotivarlo. Decía Drucker que no hay una organización tipo, que hay que buscar una organización para cada tarea. Con las personas pasa lo mismo, no hay un perfil tipo. Encontrar el talento para cada tarea es propio de grandes managers, sin duda. Y no tener en cuenta quién hace las cosas es propio de managers más indolentes que ingenuos. 

(La imagen pertenece a una obra de Alessio Baldovinetti)