04 d’octubre 2014

Innovación. De la primera a la última milla.




En el curso sobre Innovación en las administraciones públicas hemos vivido semanas de un debate intenso y fructífero sobre la gestión de la innovación. Comparto con vosotros los apuntes que me han inspirado no sin antes agradecerles lo que me han hecho aprender. He procurado que los apuntes sean útiles tanto para empresa privada cómo para administraciones públicas.
1. Sin experiencias diferentes no sale nada distinto. ¿cómo fomentar experiencias suficientemente profundas y memorables en nuestras organizaciones para que surjan soluciones potentes y nuevas? ¿cómo crear experiencias capaces de influir suficientemente en el entorno de decisión de nuestras organizaciones para que nos atrevamos a aquello que nuestra inercia no hace presuponer? Sin pasión, sin experiencias profundas nos salen innovaciones a medias, de sí pero no.
2. El binomio innovación y talento es simbiótico. Sin convocar talento y desatarlo no es esperable tener un proyectos de innovación de alto impacto. Sin innovación, el talento se estanca, se acomoda, se vuelve arrogante. 
3. La gestión de la innovación es un camino de iteración: interno, externo, adelante, atrás. Paciencia sin perder agilidad. En esta iteración ser capaces de tocar usuario/cliente lo antes posible para no construir castillos de naipes que se derrumben al primer soplido del mercado, es fundamental. Y ello, requiere aprendizaje. Aprender a no preguntar a los usuarios pero sí a observarlos es un ejercicio imprescindible. Aprender a inspirarnos con la innovación abierta compartiendo nuestros retos con personas que los han afrontado en otras organizaciones o circunstancias, es apasionante. 
4. Tres de las mejores formas de inspirarnos son: A. customer insight (captar la perspectiva usuario en toda su complejidad y aventurarnos a ofrecer soluciones que los propios usuarios todavía no verbalizan). B. Proyectar la tecnología. Imaginar soluciones nuevas desde plataformas tecnológicas nuevas. Sin papanatismo, sin dejar de pensar en la funcionalidad radical para el usuario. Sin desdeñar el diseño. Sin menospreciar el valor de los ecosistemas. C. Practicar la lateralidad. Entrenarnos mucho en combinar cosas que no es evidente que pudieran ir juntas. Forzar relaciones hasta el ridículo para descubrir duetos inesperados.
5. Entender la innovación en la complejidad. El problemas de nuestras organizaciones es que han pasado de ser complicadas a ser complejas. Complicado es aquello que reúne vectores y agentes de diversos tipo pero que tienden a definir un patrón común por difícil que éste sea. Complejo es cuando hay un conjunto diversos, volátil y ambiguo de agentes y vectores que cambian constantemente de patrón. La innovación es parte de la complejidad y parte de su solución. Las organizaciones no se resuelven simplemente con innovación, pero sin ella quedan obsoletas, devienen simples pero inútiles.
6. Superar la planificación no es fácil. Cambiar de patrón mental y no gestionar solamente desde la planificación, ni que esta haga aguas, no es simple. Tendemos a confundir estrategia y dirección por objetivos con planificación. pero lo que necesitamos es todo menos rigidez. Debemos ser capaces de tener visión, coordinación de recursos y objetivos y a la vez exploración. Éste es el nuevo paradigma. trabajar a la vez con una agenda estratégica y una agenda de innovación que buscan en caminos paralelos alcanzar una visión, un posicionamiento, unos resultados comunes.
7. Para ganar la innovación hay que ganar el middle management. Las posiciones intermedias son fundamentales para la innovación. Innovar supone ser muy creativo en la primera milla y muy operativo en la última milla del proceso. Aquí, más allá de las proclamas de la alta dirección y del entusiasmo de los líderes de proyectos de innovación, el papel de los mandos intermedios es fundamental para frenar o para concretar la innovación. Nadie dice que no a la innovación, la mayoría de veces muere silenciosamente entre aplausos y expectativas simplemente porqué el middle management no encontró un hueco en sus apretadas agendas.
8. La gestión del riesgo requiere nuevos instrumentos. Lo dice constantemente Javier García desde Sintetia y tiene toda la razón. Hay que aprender a valorar mejor los riesgos y potencialidades de proyectos, de startup. Nos queda aquí un buen camino para recorrer, reconozcámoslo desde la humildad.
9. El debate sobre innovación incremental, radical o disruptiva es poco relevante. Miremos la innovación desde su impacto y luego pongámosle la etiqueta.
10. La innovación empieza por un mismo. Si no somos capaces de cambiar nuestros hábitos, inercias y ortodoxias por qué pensamos que lo harán las organizaciones. No hay organizaciones innovadores sin innovadores que se aplican el cuento personalmente.
Ha sido un placer haber compartido con vosotros este debate. Suerte en el curso. Nos vemos en la última milla.
(La imagen pertenece a una obra de Antonio da Fabriano).