31 de gener 2014

Nuestro CV de oportunidades perdidas




Nuestro résumé, es nuestra trayectoria profesional, nuestro currículum vitae. Es nuestro destilado de competencias y experiencias. Los años lo pueblan más o menos, depende del caso. Nos cuesta añadirle los fracasos y a veces enfatizamos los éxitos. En cualquier caso lo que ponemos en nuestro résumé debería ser acreditable, demostrable.

Pero hay otro currículum oculto, íntimo: el de las oportunidades no aprovechadas, malgastadas. Y éste CV es más difícil de expresar que incluso el de los fracasos. Aquellas opciones declinadas, aquellos emprendimientos frustrados antes de empezar, aquellas enseñanzas desechadas, aquellas inversiones ausentes. Todo aquello que no supimos articular como proyectos profesionales o empresariales con potencial. No creo que la lista de oportunidades perdidas sea para publicar y compartir en un CV personal. Pero hacer un intimo recordatorio de las oportunidades que no supimos vertebrar nos debería ayudar a construir oportunidades futuras con más convicción. Los trenes perdidos no vuelven a pasar, pero no nos pongamos dramáticos, todavía quedan trenes y vías por definir. La oportunidad siempre está en nuestra mirada y depende de nuestro talento la capacidad de aprovecharla . No propongo coleccionar oportunidades perdidas, propongo aprender de ellas y definir mejor las oportunidades futuras. La oportunidad está en nuestra mirada.

(la imagen pertenece a una obra de Pinturicchio)



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28 de gener 2014

Cuando nace un proyecto




Cuando nace un proyecto hay que gestionar el riesgo, pero también hay que sentir ilusión, el riesgo siempre existirá, pero si la ilusión no puede más, mejor dejarlo.

Cuando nace un proyecto no hay que contar horas, hay que contar posibles clientes.

Cuando nace un proyecto hay que buscar el modelo de negocio, pero mejor hacerlo con operaciones reales, con pruebas de cliente que con que 200 excels.

Cuando nace un proyecto necesitamos un plan de negocio para hablar con inversores y un modelo de negocio para interactuar con clientes reales.

Cuando nace un proyecto si no los sabemos explicar en un minuto es que no está claro. Cuidado.

Cuando nace un proyecto hay que estar dispuestos a pivotar, cambiar de estrategia con flexibilidad, la mayoría de proyectos se consolidan en un formato distinto al del concepto inicial.

Cuando nace un proyecto hay que saber para que lo queremos, para vivir de él, para hacerlo crecer y venderlo, para hacerlo crecer con más socios, para escalarlo rápidamente, luego la realidad nos propondrá lo suyo.

Cuando nace un proyecto lo importante es aprender y lo más difícil desaprender, desprendernos de aquellos patrones que fueron el éxito de otros proyectos en otro momento pero no nos garantiza el éxito de este proyecto en este momento.

Cuando nace un proyecto es mejor tener clientes que inversores, pero si hay que buscar socios hay que hacerlo con tiento, tomamos decisiones poco pensadas que con el tiempo nos pesan como losas muy importantes.

Cuando nace un proyecto es frágil, no resiste a los indicadores de los negocios consolidados, hay que evitar matarlo antes de tiempo pero hay que evitar agonías que nos entierran con el negocio. Saber cuando resistir o cuando matárlos (rápido y barato) es un arte.

Cuando nace un proyecto, nace algo en nosotros, nuevas relaciones, nuevas agendas, nuevas oportunidades, es un brote de vida. Si en nuestra vida no nacen proyectos de vez en cuando es que la gestión del riesgo mata la gestión de la ilusión.

Cuando nace un proyecto entendemos por fin que lo de ser emprendedor era otra cosa. 

(la imagen pertenece a una obra de Pinturicchio)


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11 de gener 2014

La lucidez ante el éxito




Esta semana he tenido la ocasión de compartir mesa en el Celler de Can Roca con buenos amigos. No puedo añadir nada a la crítica gastronómica, es el mejor restaurante del mundo. Tenerlo cerca de casa es una suerte y un orgullo. En la agenda estaba una cena inolvidable y lo fue. Lo inesperado fue una larga conversación con dos de los hermanos Roca que estaban al pie del cañón.  Las reflexiones que desgranaron sobre el éxito fueron tan inolvidables como la propia cena.  Comprobar como la excelencia no comporta la arrogancia es una delicia. Se saben líderes pero otean que no lo serán siempre. Notan la presión por la fascinación del número uno pero intentan evitar ser arrastrados por el éxito. Por las invitaciones constantes, por la facilidad de llegar a cualquiera, por las entrevistas y reportajes constantes de los medios más reputados del mundo. Piensan que esto no durará siempre. Saben que muchos que ahora les encumbran necesitaran otros relatos y los necesitaran pronto. Son conscientes de que su estilo dejará el paso a otras cocinas igualmente extraordinarias. Piensan en cuando no estarán entre los cinco primeros y lo importante que es no perder el público local para cuando llegue el momento. El éxito les ha llegado después de haber trabajado mucho (27 años) y de venir de una familia que ha trabajado mucho. Esto les hace especialmente lúcidos ante el éxito. No todo el mundo sabe transmitir humildad y ambición después de haber llegado a la cima. Para innovar, para mejorar, para sorprender, ahora lo tienen mucho más complicado. Necesitan hacerlo seguramente con menos tiempo ( la agenda no es la misma) y más rápido ( los focos están centrados en ellos) y esto no es fácil. Pero si alguien puede mantenerse en el liderazgo son aquellos que no dejan nublarse por el éxito y lo viven como algo efímero. Que saben que no continuar con la dura disciplina de intentar nuevos platos o postres o visitando productores locales es empobrecer la propuesta. Reconforta encontrar gente que llega a la excelencia y mantiene la perspectiva, la exigencia, el esfuerzo.  Dicen, “el éxito embauca”, es goloso,  puedes ir de invitación en invitación, de entrevista en entrevista, pero no olvidan que lo que les llevó al éxito eran otras cosas y saber mantenerlas es la clave de la continuidad. Íbamos a por una lección de cocina y salimos con otra lección de management y de humanidad. 

( la imagen pertenece a una obra de Pinturicchio) 


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04 de gener 2014

De la arrogancia y la innovación




Si alguna me he sentido incómodo conmigo mismo es cuando de mi decir o proceder se me ha escapado algo que se percibía como arrogante.  El empacho de ego me resuelta incomprensible a partir de cierta edad. La madurez es contener algunas cosas para dejar espacio a cosas las importantes,. En algunos sucede lo contrario, confunden la madurez con el derecho a la arrogancia. En mi trabajo, ayudar a las empresas a obtener resultados con la innovación, he comprobado muchas veces como los arrogantes, los pagados de sus éxitos pasados, se convierten ellos mismos en su gran barrera para innovar. Pasa lo mismo con los que ya no practican la necesidad de aprender ( y de desaprender que es mucho más difícil). Aceptar los fracasos ( algo imprescindible en sistemáticas de innovación) queda lejos de los arrogantes. Disfrutar aprendiendo de los demás, dejarse inspirarse por la gente de talento, es algo imposible para aquellos que no divisan más allá del perímetro de su ego. Pero los que se llevan el campeonato son esas empresas, o esos profesionales, o esos dependientes de comercios que son arrogantes con sus propios clientes. La humildad, no solamente es un valor, muchas veces, es un buen negocio. 

(la imagen pertenece a una obra de Giovanni Bellini)


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02 de gener 2014

Sant Jaume de Vallhonesta




Per Nadal fer excursions és el contrapunt als àpats que ens glorifiquen i condemnen. Hem fet força excursions. Algunes per L’Obach ( vàrem fer un volta molt interessant deixant el cotxe a la Carretera de Rellinars, vàrem pujar pel camí de la Serra de la Daina i fins el Turó del Queixal, d’allà a l’Obac i tornar pels Caus) i d’altres entre Osona i el Berguedà a la fantàstica Serra de Busa.

Voldria però deixar testimoni de l’excursió feta a Sant Jaume de Vallhonesta. Vàrem deixar el cotxe al camí entre Rellinars i la Casa de Casajoana ( casa on recordo que el meu pare explicava que hi havia fet estades de petit, a l’època dels maquis). Un cop passada la casa, per un camí ben ampla, vàrem enfilar cap al Camí Ral, hi ha una drecera que surt a la dreta i que és molt recomanable. Un cop al camí Ral vàrem recular fins als Hostalets del Daví per poder fer la ruta entre dos dels hostals més famosos del Camí Ral: els Hostalets i Sant Jaume de Vallhonesta. Aquest tram de camí ral és fantàstic, molt carener, amb una vista esplèndida als dos cantons ( Montserrat sempre com a referent imponent a l’esquerra i les cases de Matarrodona i d’El Farell de la dreta).  Un cop passat el Coll de la Morella i Coll Gipó (antigament famós pels atracaments de bandolers) i darrera la Roca de Sant Jaume trobem finalment l’hostal de Sant Jaume de Vallhonesta. És impressionant.

Les seves runes ( el darrer incendi fou el 1985) no poden amagar la importància de la casa, que juntament amb els Hostalets del Daví i de La Barata eren els allotjaments de referència en el camí ral entre Barcelona i Manresa. És fàcil imaginar la importància de l’Hostal per les dimensions de les seves sales, les seves voltes i de les seves cavallerisses on hi cabien fins a una setantena d’animals. El Camí Ral era fins al ferrocarril i la Carretera de la Massana una molt notable artèria econòmica del país.  Descobreixo que Sant Jaume de Vallhonesta va ser propietat d’uns Marcet.  Les parets són impregnades d’història: bandolers de camí ral, Guerra del Francès quan fou caserna, maquis i una era enrajolada com a testimoni del que havia de ser una activitat agrícola impressionant (blat, llegums, oli i sobretot vi en l’època marcada per la fil·loxera). L’hostal queda a una hora a peu de l’estació del tren de Sant Vicenç de Castellet i és un portal natural cap al Bages.

Només arribar a Sant Jaume de Vallhonesta ens rep un sabadellenc que té cura del recinte de l’Hostal i de l’Ermita. Ho manté net amb les seves visites de cada diumenge i s’ho estima. Ens dona detalls del lloc barrejats amb aquesta forma descordada de produir-se que alguns dels sabadellencs d’abans tenien com a molt pròpia. En tot cas, cal estar ben agraït a que gent com ell, que s’estima la muntanya i ajuda a conservar-la.

Desfem el mateix Camí Ral per tornar. Hi hem estat tres hores per fer 13 km amb un desnivell de 550 m. De tornada no podia deixar de pensar com després de tants anys de passejar per Sant Llorenç no havia anat abans a un lloc tan magnífic com Sant Jaume de Vallhonesta. No us ho perdeu. 


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