16 d’abril 2014

Retos de innovación pública




A menudo trabajando con administraciones públicas sus modelos de innovación, nos piden ejemplos de retos de innovación. A continuación va una lista de posibles  retos que no tiene más intención que la de procurar inspirar a aquellos innovadores públicos a la hora de definir sus retos de innovación. No son ni los únicos, ni los prioritarios.  Los retos son importantes pues constituyen el puente de conexión entre la estrategia y la innovación. Los retos focalizan la innovación. Concentran la energía en forma de ideas que luego evolucionará a los proyectos que se aplicarán. Construir el modelo de innovación sobre retos es útil. Además, los retos no son eternos, van variando en función de las necesidades de las organizaciones y de los cambios de sus contextos. Aquí van los ejemplos.


1. Desburocratizar radicalmente (ser mucho más eficientes sin conculcar derechos y añadiendo más valor).

2. Crear espacios cívicos dónde aprender. Que pasear por la ciudad sea una  opción de aprender.

3. Ser palanca de las innovaciones de las empresas locales. Generar plataformas que multipliquen la innovación empresarial.

4. Apostar radicalmente por la sostenibilidad.

5. Preparar ciudades y territorios para Smart citizens, con cada vez menos inmigrantes digitales.

6. Dar fluidez a la movilidad: de personas, de mercancías, de datos.

7.  Anticipar soluciones al envejecimiento poblacional.

8.  Fomentar dinámicas de emprendimiento e innovación social que permitan sacar a familias de la espiral de la pobreza.

9.  Hacer del Open Data una infraestructura más y  usar el Big Data para anticipar necesidades de los ciudadanos y las empresas que todavía no saben expresar.

10. Impulsar nuevos modelos de creación de valor público basados en alianzas público – privadas. 

( La imagen pertenece a una obra de Pinturicchio).


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12 d’abril 2014

Recapitulando retos clave de la gestión de la innovación




Notas tomadas después de trabajar una semana con el fantástico equipo de Lead To Change en Chile. Pensando en cómo innovamos mientras colaboramos con empresas,  universidades y administraciones. Aquí están las notas de las trincheras de la innovación.


1. Necesitamos más autenticidad. Conseguir resultados con la innovación acostumbra a requerir de una apuesta auténtica, decidida. Cuando tenemos líderes que no conjugan la innovación en primera persona o no se es capaz de asumir riesgos responsables, todo se vuelve poco creíble. Cuando las inercias pesan más que la mentalidad abierta es complicado crear cosas nuevas. Innovación rima con convicción.

2. Muchos proyectos de innovación fallan en la última milla. Que la huella creativa llegue a la última milla e impacte en cliente no es para nada fácil. En el camino hay mucho francotirador bien pertrechado de sus admoniciones sobre lo imposible, sobre que esto ya se probó,  disparando desde sus zonas de seguridad y confort.

3. La toma de decisiones es clave. Para ello debemos entrenar y construir criterio. Si matamos las nuevas ideas antes de tiempo, raramente nace nada nuevo. Si lo dejamos pasar todo, nuestro funnel deviene un pipeline con poco valor. Además hay que imprimir agilidad. Aquella propuesta de innovación que nos parecía muy atractiva pierde fuerza si avanza muy lentamente. La gobernanza es pieza esencial del modelo de innovación de una organización. Quién toma las decisiones y al ritmo en qué se toman es algo fundamental.

4. Tocar cliente. Del Lean Start up aprendimos que no hay nada mejor que interactuar con el cliente pronto,  desplegar toda la empatía posible y pivotar a partir de sus experiencias más que de sus opiniones. Los proyectos de innovación deben tener focus en cliente en todo su proceso de maduración y concreción.

5. Talento. Aquellos que aportan por encima de la media sistemáticamente son nuestra gente de talento. De ellos nos fiamos para conseguir los resultados del presente, pero también son pieza clave para las innovaciones que nos garantizarán el futuro. Esto generará tensión, pero no hay otra. A quién vamos a poner a innovar, ¿a los peores?

6. Las oportunidades de negocio basadas en conocimiento desarrollado en universidades y centros de investigación deberían ser más prolíficas. Más allá de Massachusetts y Silicon Valley necesitamos ecosistemas de innovación más eficientes. Si el proceso de valorización parte del concepto de oportunidad y avanza hacia el conocimiento los resultados pueden mejorar mucho. Para ello necesitamos cambios tanto en las empresas como en los equipos de investigación.

7. Los proyectos de innovación no maduran con un Project management convencional pensado para ejecutar. Los proyectos de innovación son para explorar y saber concretar desde nuevas lógicas tecnológicas o de negocio. Una parte fundamental de la exploración es fuera de la caja en el terreno de la innovación abierta.

8.  Efecto inmigrante.  Innovar requiere el hambre de los que no tienen nada que perder. Necesita de la pasión para que salgan cosas apasionantes. Supone esfuerzo e ingenio. Demasiados recursos no son buenos para la innovación decía hace poco Rita Gunther MacGrath. Es muy difícil reproducir el efecto inmigrante dentro de las grandes compañías. Todas las últimas grandes empresas nacidas en Silicon Valley tuvieron un inmigrante de primera generación entre sus fundadores.

9. Entrenar la disrupción. A las compañías grandes les disrumpen gente que tiene todo que ganar mientras que las compañías consolidadas tienen todo que perder. Ante el riesgo de la disrupción que rompe  reglas y modelos de negocio, solamente hay una opción, entrenar, entrenar, entrenar. Tener una empresa habituada al cambio y a desafíos importantes.

10. La cultura corporativa es definitiva.  La cultura corporativa es lo que la gente hace cuando nadie los ve. Si innovan cuando nadie los ve, la batalla está ganada. Las empresas innovadoras aprenden y desaprenden rápido al ritmo del cambio y de la innovación. Son interesantes y trepidantes. 

(La imagen pertenece a una obra de PInturicchio)


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